Félix P. Camacho
Indudablemente el artículo del Sr. Roberto Cajina, publicado en LA PRENSA el día 10 de abril titulado ¿Dar al César lo que es de Dios?, merece un aplauso. Pocas veces se ha abordado el tema de la injerencia de la Iglesia Católica en los asuntos del Estado con tanta objetividad.
Es obvio que dos mil años de experiencia en el hábil manejo del juego del poder, le dan a esta institución una clara ventaja para aprovechar cualquier oportunidad para fortalecer sus posiciones.
¿Será que dentro de la propia esencia del nicaragüense, existe una fuerza que nos obliga a buscar un binomio o trinomio para acompañar ineluctablemente al Estado; si no es el ejército, el partido, ambos o la Iglesia Católica?
¿Podríamos en algún momento de nuestra historia liberarnos de esa fuerza? Porque claro está, que la Iglesia nunca va a renunciar a sus ambiciones, pues para ella, hay que dar a la Iglesia lo que es de Dios y si es posible una buena parte de lo que es del César.