En letra pequeña

Fabián [email protected]

“LA PATRIA SOY YO”

Resulta ahora que la patria es Arnoldo Alemán. ¡Él lo dijo un día de éstos! “Atacan a la patria… La patria está en peligro… Quieren destruirla”. ¿Qué le voy a decir a mis hijos cuando me pregunten qué es patria? Bueno, tendría que decirles, si me creo ese cuento, que es un señor bastante pasado de peso, verborreico y dicharachero, que está sentado en el banquillo acusado de ladrón. ¡Qué disparate! Yo no me asusto cuando dice que el “partido está en peligro”, pues serán los liberales quienes tendrán que aceptar o reclamar eso, pero que se llame “la Patria” ya es mucho abuso. Hace unos 300 años un rey francés, Luis XIV, dijo “El Estado soy yo”, y quienes le creyeron terminaron con su cabeza en una canasta después de haber pasado por la guillotina en una plaza pública.

DOS PATRIAS

Lo que sucede es que la patria del doctor Alemán es muy distinta de la que a usted y a mí nos enseñaron en la escuela. La patria de Alemán es aquella de fincas con lindos caminos, pozos generosos, luz eléctrica, cuadraciclos; con inversiones en bandas de celulares, canales de televisión, radios, periódicos, viajes de sultán, fiesta perpetua, y con un presupuesto ahí, a la mano, para cualquier gasto que salga. Esa es la patria que está en peligro. Y tiene razón Alemán de estar asustado.

JUSTICIA EN EL BANQUILLO

Como dijo el procurador Novoa, éste no sólo es un juicio a Arnoldo Alemán y su grupo, sino muy claramente un juicio a la justicia nicaragüense. El sistema judicial tiene esta vez la oportunidad de demostrarnos si puede haber o no justicia con los actuales jueces y magistrados. Ya la juez Gertrudis Arias demostró que no todos los jueces suplentes son mercenarios de ocasión. Ahora la pelota está en apelaciones. ¿Pasará la prueba? ¿Dejarán los magistrados de la Corte hacer su trabajo a los jueces? Aclaro: justicia no es que se declara inocente o culpable a Alemán y demás, sino que se juzgue con base en las leyes y se nos demuestre que es una cosa o la otra.

ALTA PRESIÓN

Un amigo me mandó una carta que entre otras cosas decía: “Increíble la defensa de (Esteban) Duque Estrada al tratar de no presentarse a los juzgados aduciendo problemas cardíacos. ¡Qué lindo! Cuando estaba como ministro de Hacienda no tenía ningún problema de estrés con las transferencias bancarias que hacía para su jefe, pero ahora que está siendo enjuiciado y debe responder por sus actos, alega presión alta. Veremos si la juez acepta esta pobre excusa, que dudo se la aceptaría al resto de nosotros, los mortales. Primero la salud, dice su hijo, ¿y qué de la salud del montón de pobres muertos de hambre que hay en Nicaragua víctimas del saqueo al erario? Por favor, no nos ofendan.

PADRINAZGOS

Creo que la Iglesia Católica debería revisar más a conciencia el origen de las donaciones que les hacen ciertas personas. Ya ven lo que pasó con los hermanos Centeno: muy devotos, muy generosos, muy delincuentes. Ahora está Alemán en el banquillo. Y a nosotros nos queda la sospecha de que esa política de padrinazgo le impide a los jefes de la Iglesia pronunciarse con la contundencia que merecen estos casos.  

Editorial
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