Don Antonio Briceño Carranza.

Sucumbe “El Hombre de los Tres Siglos”

Un 19 de noviembre de 1899, sus ojos se abrieron a la vida, la que se prolongó a lo largo del siglo pasado y aún lo llevó a conocer los albores del tercer milenio, ya en el ocaso de su longeva existencia, la madrugada de este lunes 8 de abril, la voz del Creador le […]

  • Un 19 de noviembre de 1899, sus ojos se abrieron a la vida, la que se prolongó a lo largo del siglo pasado y aún lo llevó a conocer los albores del tercer milenio, ya en el ocaso de su longeva existencia, la madrugada de este lunes 8 de abril, la voz del Creador le hizo el llamado a la vida eterna

Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/[email protected]

Don Antonio Briceño Carranza, conocido en Jinotepe como “El Hombre de los Tres Siglos”, se fue de este mundo llevando consigo al Más Allá una importante página de la historia de esta cabecera departamental que lo vio nacer y ahora lo conservará en las entrañas de su tierra, la que será abonada con los restos mortales de ese hombre que alcanzó llegar hasta los 102 años.

RECUERDOS DE SUS HISTORIAS Y PASAJES

El viejo testigo del crecimiento urbano de esta ciudad se fue al viaje sin retorno, pero no podemos olvidar las historias y pasajes que él solía relatar sobre la guerra de Zelaya, las viejas calles empolvadas de la otrora Villa, la escasez de agua potable, las famosas pilas donde la gente se bañaba y lavaba la ropa, la estación donde estuvo Darío “de pasadita”, entre otros.

Paisajes imaginarios que pintaba en las mentes de los oyentes con los que incluso se ilustraron varios párrafos y escritos periodísticos en LA PRENSA, medio que también lo destacó cuando pisó el umbral del año dos mil, como un homenaje a los centenarios nacionales.

Don Toño, conocido por sus habilidades de carpintero, era infaltable en la ventana de su casa en el Barrio San Juan, y famoso por los piropos que decía a las damas que transitaban la acera, hasta que su corazón detuvo la marcha vencido por la vejez.

Este martes, sus hijos: Antonio, Javier y Arnoldo, junto a sus nietos, bisnietos y demás familiares le dieron el último adiós con una misa de cuerpo presente en la Parroquia Santiago Apóstol de su Jinotepe querido, a las 3 de la tarde, desde donde el pueblo lo despidió con respeto y cariño. Adiós, Don Toño.

SU PRÉDICA SOBRE LA HONRADEZ Y EL ROMANTICISMO

Para el 119 aniversario de Jinotepe, celebrado el 11 de febrero pasado, este tatarabuelo de los jinotepinos refirió en su conversación pausada que lo “más preciado de la gente de antaño era la honradez,” tras señalar con tono enérgico que “esa joya en estos tiempos ya no se encuentra con facilidad.”

“Los patios quedaban llenos de ropa tendida en los cercos y nadie tocaba nada”, refirió don Toño como ejemplo. A su juicio, “el romanticismo y el respeto a la mujer eran primordiales, cuando un varón pretendía sus amores, el que se demostraba en noches de luna clara y al compás de las cuerdas de una guitarra”.

Don Toño, en esa última entrevista, nos deleitó con el poema “A Margarita”, con el que mostró su sensibilidad al amor, pero además la lucidez de su mente. Los jinotepinos le recuerdan con su infaltable presencia en la ventana de su casa en el Barrio San Juan.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí