La reconversión de deuda por naturaleza beneficia a todos

Mario Torres Lezana Teniendo en cuenta que nuestro país estrena un nuevo gobierno y que estamos en el punto de decisión de la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados, la conservación, el manejo sostenible, el uso racional de los recursos naturales y del medio ambiente podrían traducirse en una alternativa de ingresos por esas actividades […]

Mario Torres Lezana

Teniendo en cuenta que nuestro país estrena un nuevo

gobierno y que estamos en el punto de decisión de la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados, la conservación, el manejo sostenible, el uso racional de los recursos naturales y del medio ambiente podrían traducirse en una alternativa de ingresos por esas actividades en el país. Pero esos ingresos no deberían ser tomados como regalías o dádivas, porque en realidad son formas propias del comercio global de este siglo. Los países desarrollados saben y comprenden el fenómeno de la conservación de los bosques tropicales, de la preservación de la biodiversidad, de mitigar y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, de la desertificación y de la capa del ozono. Los países subdesarrollados como el nuestro cuentan aún con bondades de la naturaleza, bosques que tienen la cualidad de regeneración más rápida y con mayor vigor que logran un balance global del clima mundial; activos de ecosistemas de vida que representan un valor en la educación, en la recreación o en el conocimiento y la farmacología o la medicina; consumimos menos energía de forma per cápita que otros, aunque de combustibles fósiles debo señalar. Pero el asunto es qué alternativa tenemos para insertarnos en un comercio cada vez más global en términos ambientales.

Bien, uno de los mecanismos que se ha utilizado para efectuar transacciones comerciales entre países desarrollados y subdesarrollados es la reconversión de deuda externa por naturaleza definida como la cancelación de la deuda a cambio de un compromiso de parte del deudor de movilizar los recursos (en moneda nacional u otros bienes) para un fin previamente acordado en materia ambiental o social principalmente. Tantos son los beneficios que se podrían obtener para ambos grupos de países: se sustituye un modelo de extracción por un modelo de desarrollo a partir del valor que tiene el producto hoy, resolviendo la presión del uso intensivo del recurso. Mientras por el otro lado, se preservan activos que tienen un papel de beneficio global, pues no sería posible sin la cooperación del bloque de países pobres. No obstante, hay que mencionar que uno de los más grandes impedimentos para lograr el crecimiento económico de países como el nuestro, es y ha sido el compromiso de atender el pago de la deuda externa. Argentina hoy sufre una crisis como producto de lo expresado y es el mejor ejemplo.

La lógica económica de los canjes de deuda por naturaleza estriba en que los acreedores consientan aceptar un valor nominal menor al de las deudas y en que el deudor consienta pagar un precio mayor a este valor, pero por debajo del valor de su deuda original, a cambio de la cancelación de la misma. Para un inversionista en canje de deuda, la ganancia la constituye la diferencia entre el precio de compra de la deuda y su valor de canje en moneda nacional, entendiéndose que la misma va a invertirse en medio ambiente.

Varias iniciativas son antecedentes de este tipo de mecanismos: Bolivia, Perú, Costa Rica, Filipinas, Madagascar y Chile por mencionar. Este mecanismo tiene tres alternativas: pero la que más interesa es la deuda bilateral y la multilateral. La bilateral porque son los estados que han brindado Ayuda Oficial al Desarrollo, mientras la multilateral es la que se canaliza a través de las Instancias Financieras Multilaterales como el Fondo Monetario, el Banco Mundial y el BID principalmente. La idea estriba en que la Ayuda Oficial al Desarrollo ha venido decreciendo sustantivamente como producto de los desajustes macroeconómicos de los países “donantes” y si a eso le agregamos la guerra contra el terrorismo, probablemente no habrá ni siquiera un aumento en los términos de flujo con respecto al año anterior. Con la excepción de algunos países, el objetivo del 0.7 por ciento como Ayuda Oficial no ha sido logrado. Hoy la Ayuda Oficial que se entrega es calculada en un 0.27 por ciento.

Hasta ahora, la deuda multilateral no ha estado supeditada a las transacciones de canje de deuda. Sin embargo, los acreedores multilaterales han aceptado el principio de que la deuda multilateral puede ser anulada por la vía de la Iniciativa de los Países Pobres Fuertemente Endeudados (HIPC, por sus siglas en inglés) y no se excluye la posibilidad de realizar un canje que involucre la deuda multilateral. Al 31 de diciembre de 1999, Nicaragua y Honduras somos los países que adeudamos el 29 por ciento y 23 por ciento respectivamente en Centro América (ver tabla #1).

Esto hace indicar que la reconversión de la deuda externa por naturaleza podría permitir la consecución de recursos financieros para la ejecución de programas ambientales o de reducción de la pobreza extrema. Bien podría también utilizarle el mecanismo para capitalizar o abrir con capital fresco cualquier iniciativa de creación de una instancia financiera de fomento y desarrollo para el sector agrosilvopecuario que también está muy deprimido actualmente. De esta manera ganamos todos.

El autor es Especialista de Proyectos en Cambio Climático.

Tabla # 1
Situación de la deuda por país
al 31 de diciembre de 1999
(miles dólares)

País Deuda Bilateral Comercial Multilateral Total

Guatemala 682 1,491 1,557 3,730

Honduras 1,314 19 3,140 4,473

El Salvador 678 262 1,870 2,810

Nicaragua 3,188 264 2,164 5,616

Costa Rica 741 1,000 1,316 3,057

Total 6,603 3,036 10,047 19,686

Fuente: Consejo Monetario Centroamericano. Estadísticas preliminares, 1999.  

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