- Don Facundo Gregorio Canales Osegueda dice sobre sus años vividos que un amigo le dio un consejo: “Cuando trabajés, no te bañés; cuando tengás relación con tu mujer, no te bañés”. Y don Goyo entusiasmado dice: “¡Ya ves, aquí estoy! Un tractorista que se bañaba después del trabajo, murió seco en el hospital”, refiere
Pedro Alfonso MoralesCOLABORADOR/LA [email protected]
Don Facundo Gregorio Canales Osegueda cumplió 100 años el pasado 27 de noviembre de 2001, y ante sus ojos han pasado, al menos: 22 gobiernos, 80 huracanes, 50 erupciones volcánicas, 20 guerras, 2 revoluciones, 20 eclipses solares y lunares, 3 terremotos, un maremoto, casi 100 inviernos, muchas sequías, hambrunas, desgracias, deslaves, fraudes electorales, pestes y robos… Cinco veces ha visto secarse el río, otras cinco levantarse. Muchos bosques vio caer por las carreteras, las líneas férreas y los algodonales.
Don Goyo parece un personaje bíblico extraído de Génesis, un descendiente de Adán. Las Sagradas Escrituras cuentan que el protoántropo Adán, vivió 930 años; Set, 912; Enós, 905; Cainán, 910. En cambio, los hermanos de nuestro centenario vivieron así: Clemente, 102 años; Arturo 100; Leocadio, 70; Leónidas, 60 (lo mató un guardia); Tobías 40 (por enfermedad); Eva, 40; Urbana, 35.
Don Gregorio Canales nació en Paso de Lajas y actualmente vive contiguo al puente de Telica, donde se asentó desde los años 30, cuando aún no existía dicho puente. Se casó con María Álvarez Carvajal, fallecida hace 15 años, y con quien procreó 13 hijos, de los cuales sobreviven: Gregorio, Trinidad, Pilar, Esperanza y Petrona Canales Álvarez.
Desde pequeño trabajó la tierra con su padre. De las 50 manzanas que tenían, una parte la sembraban de maíz, frijol, trigo para el autoconsumo, la otra la alquilaban. Fue guiador de carretas de bueyes y, más tarde, fleteador.
Viajaba a Matagalpa, Jinotega, Somoto, viajes que duraban 8, 12 y 15 días. Llevaba azúcar, sal y fardos de ropa. De regreso traía café. Todavía recuerda que en esos viajes se juntaban hasta 70 carretas en los caminos. Por eso, cuando pasaban lugares estrechos sonaban un caracol para dar aviso a los demás carreteros y no embotellarse.
HISTORIAL GUERRILLERO
En la guerra libero-conservadora se alistó en las filas del general Francisco Parajón, durante 8 meses junto a otros teliqueños como Rafael Rueda y Máximo Ruiz. Parajón estaba en la finca “Belén”, en Posoltega, y de allí salió a tomarse los poblados de Chichigalpa, Posoltega, Quezalguaque y Telica.
En este último tuvieron su primer combate en la comarca El Zanjón de Santo Cristo; luego en la finca “El Pegón” de don Pedro Ruiz, de ahí pasaron a la hacienda “Las Grietas” en Las Marías. Cuenta que después del pacto del “Espino Negro” fueron desarmados y les dieron unos centavitos, dos mudadas, una sábana y los enviaron a sus casas.
Este “roble” aprendió a leer con su tía Raymunda Gómez y unos primos que le daban clase los fines de semana. También aprendió a hacer mecates de cabuya, hamacas y jáquimas para bestias. Esto lo aprendió de un hermano, quien a su vez lo había aprendido de Mercedes Ramírez, un hombre de Masaya, el cual huía de unas enemistades. “Don ‘Mercho’ era bolito y malcriado. Tenía una herida grande en la barriga por donde se le salían las tripas, pero él se las metía con la mano”, dice don Goyo, casi recordando a Santiago Nasar.
Don Goyo fue bailador, gallero y fumador. Desde joven mascaba puros, pues su madre que los vendía le “aticuñaba” un taco en la muela cada vez que le dolía. Así aprendió a mascarlos.
Hace dos años, el Dr. Tomás Rueda lo operó de la próstata. Y aunque la artritis lo mantiene atado a una silla de madera y tiene problemas de visión, don Gregorio Canales Osegueda es un hombre lúcido, alegre, que ve pasar los años como si fueran horas.