Nicaragua en la historia

El Presidente de la República está haciendo historia con su gestión, su honestidad y su gabinete de ciudadanos comprometidos con el país. La independencia de poderes es un reto “Ripley”, el cual ha sabido sortear con todo y las minas políticas plantadas por el pacto Arnoldista-Orteguista del pasado reciente. El ingeniero Enrique Bolaños en medio […]

El Presidente de la República está haciendo historia con su gestión, su honestidad y su gabinete de ciudadanos comprometidos con el país. La independencia de poderes es un reto “Ripley”, el cual ha sabido sortear con todo y las minas políticas plantadas por el pacto Arnoldista-Orteguista del pasado reciente.

El ingeniero Enrique Bolaños en medio de toda esta crisis de corruptos perseguidos resulta más fortalecido que nunca; recientemente en un diario canadiense de gran prestigio lo destacaban por su determinación de que se investigaran a fondo los abusos contra el erario nicaragüense. El momento político también puede resultar favorable al Partido Liberal toda vez que éste respalde al Poder Ejecutivo no sólo desde el Parlamento, sino desde las bases y sus estructuras generales.

A los liberales más que a nadie les conviene que se esclarezcan las numerosas turbulencias en las que irremediablemente su caudillo aparece como el promotor principal. Proteger al diputado Alemán y confrontar a la justicia sería como un suicidio político de un grupo de ilusos que aún continúan creyendo “que su hombre” llegará al solio presidencial en el 2006. Los diputados ante la Asamblea Nacional resultaron electos con un mandato expreso: “Velar por los intereses del pueblo”. Nicaragua está haciendo historia, el Presidente pasado escondía y apañaba a sus allegados, el Presidente de hoy permite que actúe la justicia “caiga quien caiga”; el de ayer remediaba todo pactando a espaldas del pueblo, el de ahora habla claro y de frente, hace tratos y respeta la irrestricta libertad de expresión.

En la actualidad la lucha contra la corrupción no sólo es un asunto de Estado, sino de nación. En el exterior los nicaragüenses ya casi habíamos perdido toda esperanza en el tan publicitado Estado de Derecho, hoy empezamos a entender de qué se trata, y creo que la experiencia nos resultará más hermosa cuando entendamos que para la ley no hay inmunes que queden impunes, y que aún los ex presidentes pueden llegar a los tribunales en calidad de acusados dejando de ser como los dioses del Olimpo aunque vacacionen en Grecia.

Eduardo Amador McCoy  

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