Violeta Reyes de Padilla
La familia existe desde el momento que Dios creó a Eva para compañera de Adán y los hizo diferentes para que se complementaran y engendraran hijos. Desde entonces la humanidad ha considerado familia a la agrupación formada por un hombre y una mujer y sus hijos. En los millones de años que tiene el hombre y la mujer de vivir en la Tierra, en todos los pueblos, comunidades y culturas es lo que el mundo ha considerado familia hasta finales del Siglo XX donde mentes desquiciadas han inventado una serie de conceptos como que el hombre no nace hombre y la mujer no es mujer, sino que se hacen en el camino y por ende, escogen un sexo (Ideología de género).
Esto de querer formar familia como sinónimo de convivencia marital entre personas del mismo sexo, con derecho a adoptar hijos, va contra la naturaleza humana. Y la naturaleza no tarda mucho en cobrar con creces en lo que le ha sido desvirtuada. Enfermedades venéreas como el flagelo del SIDA han llevado a la tumba a muchos.
Todas las cosas creadas han sido hechas para un fin único y particular, pero los hombres y las mujeres quieren muchas veces desviarlas de su fin y han sufrido las consecuencias. No podemos los nicaragüenses dejarnos llevar por conceptos erróneos y corruptos. No pueden dominarnos gente con filosofías diabólicas, importadas de sociedades que están en decadencia y quieren desquitarse proponiéndonos ideologías que tratan de degradar al hombre y a la mujer rebajando su dignidad de ser humano, y tratando de desvirtuar la esencia misma del hombre y de la mujer. Seamos firmes en nuestras creencias morales y no dejemos que otros, que nos quieren imponer la anormalidad, como normalidad, cambien nuestras costumbres a cambio de prebendas.
Es necesario recuperar por parte de todos la conciencia de la primacía de los valores humanos. Se convierte en una exigencia prioritaria la educación de la conciencia. Salvemos a la verdadera familia. Es cuestión de sentido común y de actuar con sensatez.