- Sindicalistas dicen que
construcción de nuevos edificios no cuenta con aprobación de Consejo Interuniversitario
Moises Martínez [email protected]
El sindicato de trabajadores docentes y administrativos de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y las autoridades de dicho centro de educación superior se encuentran sumidos en un conflicto debido a la construcción de dos edificios en los terrenos de dicha Alma Máter.
Los edificios en cuestión, que se encuentran ubicados detrás de la biblioteca de la universidad, albergarán las nuevas aulas del Instituto de Estudios Superiores (IES) y algunos centros de postgrados y laboratorios.
Sin embargo, Sergio Álvarez, dirigente de la Asociación de Trabajadores Docentes (ATD), denunció que la construcción de estos edificios se ha llevado a cabo de forma ilegal debido a que estas obras no fueron aprobadas por el Consejo Interuniversitario, máximo órgano del centro de estudios.
Por esa situación, Álvarez narró que se introdujo un recurso de amparo en el Tribunal de Apelaciones para detener la continuación de esas obras.
“Esas construcciones son ilegales, nadie las ha aprobado ya que aquí el máximo órgano de gobierno es el consejo universitario y éste no las aprobó. Por eso se hizo el correspondiente procedimiento administrativo para que se detuviera el proceso de licitación y por ende su construcción”, afirmó Álvarez.
Álvarez mostró una resolución de la Sala Dos del Tribunal de Apelaciones, fechada el 28 de enero, en la que en su parte medular explica que debido a presuntas irregularidades en la licitación y ejecución de esas construcciones, ha lugar al oficio presentado por el sindicato de la UNI y se manda a detener todo proceso de licitación y por ende la construcción.
“La administración de la UNI continuó la construcción de los dos edificios, pese a la existencia de una resolución del Tribunal de Apelaciones que ordenaba la suspensión de las obras debido a las presuntas anomalías existentes en su aprobación”, reclamó Álvarez.
“Al rector se le envió una carta. Hizo caso omiso de ella, entonces procedimos a introducir un recurso de amparo. Vino el Tribunal de Apelaciones y resolvió mandando a parar el proceso pero el rector en abierto desacato siguió construyendo”, agregó el dirigente.
UNI ESPERA SENTENCIA DE CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
En tanto el rector de está Universidad, Mario Caldera, reconoció que no detuvo la construcción de los edificios, pese a la resolución del Tribunal de Apelaciones, debido a problemas en el mecanismo legal de estos fallos judiciales.
El problema, según Caldera, es que la Sala Uno del Tribunal de Apelaciones había fallado a favor suyo, dejando sin lugar el recurso de amparo interpuesto por el sindicato.
“Esta resolución de la Sala Civil número Uno del Tribunal de Apelaciones se lee ‘no ha lugar la suspensión del acto reclamado’ y fue emitida el 18 de diciembre del 2001, aunque también manda a revisar el asunto. Este mismo alegato introdujo el sindicato en la Sala Dos y ésta manda ‘ha lugar el acto reclamado’, entonces dos instancias de un mismo nivel mandan dictámenes distintos”, alegó Caldera,
Ante está problemática, Caldera dijo que se envió el 14 de febrero una carta a la Corte Suprema de Justicia para que ésta decidiera sobre estos dictámenes.
“Mandamos nuestro planteamiento a la Corte y hemos hecho ver la existencia de las dos resoluciones, ya que ninguna está por encima. Están al mismo nivel, es un problema de leyes. La Corte Suprema tiene que decirnos qué hacer pero no se ha pronunciado”, explicó.
“Las construcciones continuaron ya que tengo una situación intermedia, no puedo irme con lo que más me convenga, por eso hemos decido que la Corte decida finalmente, pero la construcción no se suspendió”, añadió Caldera.
CONSEJO SÍ APROBÓ CONSTRUCCIÓN
El rector de la UNI, Mario Caldera, rechazó lo vertido por el sindicato y aseguró que el Consejo Interuniversitario de la UNI sí aprobó los proyectos establecidos en el presupuesto del 2001, entre los cuales se encuentran los dos edificios ubicados detrás de la biblioteca de dicho centro de educación superior.
Según Caldera, lo que realmente ocurrió el día en que se aprobaron estos proyectos, es que los representantes de los sindicatos no se quedaron al final de la sesión.
“Esa reunión del consejo interuniversitario se realizó el primero de febrero del 2001. Ese día quedó registrado en el acta que los miembros del sindicato plantearon reprogramar la sesión y se le fue negado. Luego, ellos abandonaron la sala sin justificar y sin razón alguna. El presupuesto se aprobó cuando ellos se habían retirado”, finalizó Caldera.