Los sindicatos apoyaron en Barcelona la idea de conseguir pleno empleo en los 15 países de la Unión Europea, pero pidieron que se mantengan las garantías sociales.

En la Unión Europea, Centroamérica pende de la compasión

El istmo centroamericano es una de las zonas con menos posibilidades de conseguir acuerdos estables con la Unión Europea, que le den ventajas económicas importantes, en momentos en que la UE crece en territorio y aminora su cooperación con Latinoamérica. Douglas Carcache [email protected] BARCELONA.- Durante los años 80 la cooperación económica de la Unión Europea […]

  • El istmo centroamericano es una de las zonas con menos posibilidades de conseguir acuerdos estables con la Unión Europea, que le den ventajas económicas importantes, en momentos en que la UE crece en territorio y aminora su cooperación con Latinoamérica.

Douglas Carcache [email protected]

BARCELONA.- Durante los años 80 la cooperación económica de la Unión Europea con Centroamérica fue para mitigar los daños de la guerra, y hoy se mueve más en función de los desastres naturales, explicó Antonio Sanahuja, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Complutense de Madrid.

España y Bélgica defenderán la idea de un acuerdo de asociación entre Centroamérica y la Unión Europea (UE), que le daría ventajas en cooperación y comercio a los pequeños países del istmo, pero tendrán que afrontar una oposición poderosa dentro de la coalición de las 15 naciones europeas, se supo aquí.

El Consejo Europeo sesionó este fin de semana en Barcelona y decidió destinar un promedio de 0.39 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a la cooperación con los países pobres, aunque la tendencia es que los latinoamericanos reciban cada vez menos a medida que sube la ayuda para las naciones del Este y Sudeste de Europa.

Un acuerdo de asociación con la UE permitiría a Centroamérica tener una relación estable de comercio y cooperación con Europa, con la posibilidad de negociar inversiones y movimientos de capitales, dijo a LA PRENSA Willy Stevens, embajador plenipotenciario de Bélgica ante América Latina.

En cambio, Francia y el Consejo Europeo se oponen al acuerdo de asociación entre la UE y los países centroamericanos, un tema que aflorará en mayo en la cumbre de Europa con América Latina.

Es poco probable que Europa conceda más ventajas comerciales a Centroamérica, dado que la cooperación de la UE con el istmo carece de una estrategia y funciona más “a golpe de catástrofes”, dijo Antonio Sanahuja, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Complutense de Madrid.

Durante los años 80 la cooperación económica de la Unión Europea con Centroamérica fue para mitigar los daños de la guerra, y hoy se mueve más en función de los desastres naturales, explicó.

La cooperación europea con América Latina, que en los años 80 equivalía al 5.5 por ciento de toda la ayuda que brindan las instituciones comunitarias, había bajado a 4.8 por ciento a mediados de la década del 90, lo que marca una clara tendencia a la reducción, precisó Sanahuja.

NUEVOS INTERESES

La Unión Europea se ampliará con la entrada de diez países y requerirá un gasto adicional de unos 35 mil millones de dólares entre los años 2004 y 2006, cuando se incorporen Polonia, Hungría, República Checa, Eslovenia, Eslovaquia, Estonia, Lituania, Letonia, Chipre y Malta.

Al mismo tiempo, su economía pierde fuerza, porque cerró el año 2001 con la reducción del 0.1 por ciento de su PIB, su primer descenso en los últimos nueve años.

Sin embargo, el alto representante para la política exterior de la Unión Europea (UE), Javier Solana, dijo a LA PRENSA que los países de América Latina se beneficiarán con la ampliación de la eurozona porque “habrá más gente dispuesta a trabajar con ellos”.

Enfatizó que para los europeos América Latina “es un espacio que nos interesa muchísimo”, y, por tanto, “aumentará la cooperación económica y política” con esos países.

La cumbre de la UE con América Latina, prevista para mayo en Madrid, podría conducir a acuerdos más políticos que económicos, porque los líderes europeos pretenden la firma de una carta “eurolatinoamericana por la paz”, que fije una posición distinta de la de Estados Unidos en asuntos de seguridad mundial, dijeron aquí fuentes diplomáticas.

PREFERENCIAS INESTABLES

Los que se oponen a que la UE suscriba un acuerdo de asociación con Centroamérica y con los países andinos, argumentan que esas regiones necesitan más reformas económicas y sociales y una oferta exportable más grande y diversa.

En el Consejo Europeo prevalece la idea de que son zonas con poca importancia comercial, porque la Comunidad Andina significa el 0.8 por ciento del total del comercio exterior de la UE, y América Central el 0.4 por ciento, dijeron periodistas franceses acreditados en Bruselas.

México ya consiguió un convenio bilateral de asociación con la Unión Europea, debido en parte a que los europeos tienen mucho interés en la relación de libre comercio de los mexicanos con Estados Unidos.

A Centroamérica sólo le han concedido algunas preferencias en comercio y cooperación, limitadas y temporales porque deben ser negociadas cada tres años.

Las naciones centroamericanas aspiran a que esas preferencias tengan más estabilidad, y, según Sanahuja, al istmo le convendría que Europa lo reconozca como zona con mucho atraso que merece un trato especial.

En cambio, una asociación como la obtenida por México “puede ser devastadora para Centroamérica porque le resultaría difícil soportar un libre comercio con la Unión Europea”, indicó.

Citó el ejemplo de Nicaragua, un país que recibe en ayudas el equivalente del 30 por ciento del total que produce, y por tanto le resultará difícil levantar su economía.

DESACUERDOS POR AYUDA

Al llegar a Barcelona este fin de semana, los líderes de las 15 naciones de la Unión Europea discrepaban sobre cuánto dinero destinar a la cooperación con los países pobres, y al final decidieron que aportarán un promedio de 0.39 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), según la propuesta de España.

Holanda y Suecia estaban en desacuerdo porque les parece una cuota pequeña, dado que sus gobiernos ya destinan más de 0.7 por ciento de su riqueza a la cooperación.

En cambio, Grecia y Alemania estimaban que España les estaba pidiendo demasiado dinero, el 0.39 del PIB, para dárselo al llamado Tercer Mundo, pero al final prevaleció la posición española.

Los ciudadanos europeos también han aumentado sus presiones para que los gobiernos ayuden más a los países pobres, dijo a LA PRENSA Xavier Ruiz, regidor de Sant Just Desvern, uno de los 40 municipios de la región española de Cataluña que ya entregan el 0.7 por ciento de sus ingresos para ese fin.

“No es que los alcaldes de turno sean muy sensibles, es porque la sociedad lo demanda, y si no cumplen no les darán el voto una vez más”, comentó Ruiz. “Ha habido grandes movilizaciones en los últimos años, pidiendo que ayuntamientos y gobiernos destinen el 0.7 por ciento de sus presupuestos a la cooperación”, explicó Ruiz.

El ministro de finanzas alemán, Hans Eichel, dijo a los periodistas, en un receso de la cumbre de Barcelona, que su nación es la tercera en el mundo, después de Japón y Estados Unidos, que más ha ayudado a los países pobres, y continuará aportando el 0.33 por ciento del PIB, una “cantidad importante de dinero” comparada con la de naciones europeas más pequeñas.

MAS GENTE, MENOS INGRESO

Con el crecimiento territorial de la Unión Europea, de 15 a 20 países, ésta se convertirá en una comunidad con 500 millones de habitantes más, o sea que su población crecerá en un 29 por ciento.

Esa nueva población es uno de los objetivos clave para las potencias europeas, porque ven allí un nuevo mercado casi virgen, pero el Producto Interno Bruto (PIB) de la región apenas crecerá cinco puntos porcentuales, y el ingreso de dinero por ciudadano bajará en 16 por ciento, según estimaciones de los organismos comunitarios.

La posición de España, de pedir que la cooperación europea con los países pobres sea menor del 0.4 por ciento, puede ser una actitud preventiva ante la posibilidad de que la economía española decrezca con la ampliación de la UE.

Un estudio de la fundación La Caixa, presentado la víspera de la cumbre de Barcelona, advierte que la economía española corre peligro porque los nuevos países que entrarán a la Unión Europea tienen ventajas competitivas, entre ellos bajos costos laborales y mano de obra muy calificada.

Por tanto, prevé que el PIB de España pueda descender 2 ó 3 décimas por año, si la ampliación afecta su industria textil y de maquinarias agrícolas, entre otros sectores productivos.

Otra probabilidad, según La Caixa, es que las inversiones directas que hay en España empiecen a emigrar a partir del año 2004, hacia nuevos países de la Unión Europea donde los trabajadores reciben sólo 16 dólares por cada 100 dólares que gana hoy un asalariado español.

La nueva UE mostrará “la incapacidad de la industria española para, en un contexto de ampliación y liberalización interior comunitario, ganar mercado exterior sin ceder mercado nacional”, concluye la investigación.

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