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Aunque sorprendido, recibí con sentido de humor la lista de “traidores e ingratos” y de “solamente ingratos”, recordé mi infancia y los pleitos de chavalos cuando algún amigo resentido nos regalaba esos epítetos, quizás porque no aplaudimos sus travesuras o tal vez porque no nos solidarizamos con sus actitudes. En esta oportunidad me tocó participar como miembro “conspicuo” de la lista de traidores e ingratos que un medio de comunicación publicó el martes 5 de marzo. En la lista aparecen los nombres de personas muy conocidas, todas honestas, serias, profesionales de alta calidad y muy apreciados en los círculos económicos, sociales y políticos del país. Realmente participar en esta lista es un honor, ya que todas son personas brillantes y muy inteligentes. Confieso que no creía ser tan notable.
Cuando el Dr. Ramiro Sacasa Guerrero decidió fundar el Movimiento Liberal Constitucionalista, para oponerse a las ambiciones del General Somoza Debayle y evitar la caída del liberalismo, fui de los fundadores de dicho Movimiento junto al Dr. Luis Carrión Montoya, Dr. Pedro J. Quintanilla, Dr. Leopoldo Navarro Bermúdez, don José Álvarez Medrano y Orlando Buitrago Méndez, entre otros, amigos y correligionarios, como se usaba decir en el argot político de aquella época. Entonces el General Somoza Debayle y sus paniaguados nos llamaron traidores, tal y como algunos serviles pretenden endilgarnos ahora los mismos calificativos. Desconozco la fuente que dio al medio la famosa lista para su difusión, pero no desconozco las artimañas de los que pretenden hacernos “coger la vara” y regresarnos a un obscuro pasado.
En varias oportunidades escribí sobre la personalidad del Dr. Arnoldo Alemán cuando era presidente y puse en blanco y negro su especial devoción por la amistad. Referí que los corruptos de su administración, eran contados con los dedos de la mano y dije que el Partido Liberal estaba conformado en su inmensa mayoría por hombres honrados. Sigo creyendo que el Dr. Alemán hizo grandes obras de beneficio para los nicaragüenses, sobre todo en el área de infraestructura y nunca he señalado nombres propios de funcionarios o amigos del Dr. Alemán que tuvieran algo que ver con la “percepción de corrupción”.
La política es ingrata, trae sinsabores, pero también da satisfacciones y alegría. Algunos políticos piensan que es la llave del éxito para acceder a posiciones destacadas y a recursos económicos ilimitados, hasta convertir al partido en el poder, en un Estado-botín. Las mieles del poder enferman y marean, alejan a los líderes de la realidad y su círculo inmediato de “amigotes” se encargan de calentar oídos y abrir rencores. A pesar de que el Dr. Alemán es visceral, también es un hombre inteligente y un político brillante a quien le ha sido difícil digerir su actual posición. Asumo que si bajara su perfil y se dedicara con la misma pasión a consolidar al partido Liberal Constitucionalista, el Partido cada día estaría más fuerte y el Dr. Alemán tendría mayores posibilidades de regresar a la Presidencia. Admiro su capacidad de trabajo y confío que desde la Asamblea ayudará a legislar para el bien común.
Participé con mucho entusiasmo en la formación del grupo de “Amigos de Enrique Bolaños”, acción que motivó a muchos electores a votar por el candidato liberal y a garantizar el triunfo de la democracia. Deseo aclarar que los “Amigos de Enrique Bolaños” decidimos apoyarlo políticamente, muchos siendo tan sólo conocidos, algunos amigos y otros simplemente simpatizantes. Habiendo alcanzado el triunfo el día 4 de noviembre la razón de ser dejó de tener validez. Quiero también establecer la diferencia entre los “Amigos de Enrique Bolaños” como grupo cívico; y los amigos personales de Enrique Bolaños a quienes don Enrique ha escogido durante su vida y los ha cultivado por voluntad propia. Los “Amigos” como grupo ya desaparecimos, sus amigos de siempre existen y gozan de toda su confianza.
Algunas personas mal pensadas y peor informadas, quisieron creer que los “Amigos de Enrique Bolaños” se convertirían en partido político para hacerle competencia al liberalismo, provocando con esa actitud recelos y malestares en el PLC y provocando una tempestad en un vaso de agua claro y transparente.
En Nicaragua todos nos conocemos y no es necesario inventar el hilo negro. El nica es socarrón, dado a la broma y a la tomadura de pelo, por eso no creo en la lista de ingratos y traidores, yo personalmente la tomo con ligereza y sentido del humor, ya que creo seriamente que quienes pueden ser ingratos y traidores son los que han ejercido la corrupción y traicionado a los pobres de Nicaragua y a los más necesitados de nuestro país.
Mientras nuestro folclore político se mueve entre la exageración y la realidad, dejemos que el agua corra y refresque saludablemente la mente de los ofuscados.
El autor es publicista, miembro del PLC.