- Siembran, recolectan y venden sus cosechas en los mercados locales
Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/[email protected]
El cultivo de granos básicos, frutas y flores es parte del programa que las mujeres de cinco municipios de Carazo están llevando para lograr una independencia económica que les permite aportar al hogar, como un mecanismo de defensa ante la ausencia del marido y los hijos que emigraron a Costa Rica, pero también para enfrentar las malas cosechas.
Socorro Mejía, de 35 años, es promotora de dos grupos de mujeres de la comarca San José de Masatepe, que se organizaron en el Programa de Campesino a Campesino, e impulsa la siembra de gladiolas, rosa poma, sandiego y rosas en su parcela, junto a su mamá Adilia López, y ambas venden su producto en los mercados de Masaya, Jinotepe y Diriamba.
FLORES COMO ALTERNATIVA
El cultivo de flores es nuevo en esta comunidad, y obedece a la necesidad de opciones de trabajo para subsistir, dijo Josefa Jiménez, promotora departamental de mujeres del Programa Campesino a Campesino, en los municipios de La Conquista, La Paz, Santa Teresa, Jinotepe y San Marcos, zonas en donde el programa trabaja con 200 productores de los cuales el 35% son mujeres.
Jiménez señaló que la producción de flores inicia en agosto, y entre noviembre y enero se saca la cosecha que deja buenas ganancias a estas mujeres, quienes además ahora están aprovechando el bulbo de la gladiola, el que ofrecen por quintal entre ellas mismas o bien en el mercado para su reproducción.
La inversión para las flores es nula, asegura Jiménez, tras señalar que sólo se necesita limpieza y abono orgánico que ellas mismas elaboran. Los otros grupos de mujeres se dedican a la siembra de frutas como la granadilla y la calala, pero también impulsan la siembra de chayote, chiltoma y papaya entre el surco de frijol y maíz.
LUCHA DE GÉNERO
Jiménez asegura que una de las limitaciones que enfrenta la mujer del campo es la indiferencia de los técnicos, quienes no comparten sus conocimientos con las mujeres una vez que no encuentran a los maridos en casa, pero este fenómeno también se da con los jóvenes, los que a veces, dijo Jiménez, son los que manejan las parcelas a la par de sus madres.
Esta lucha de género es su experiencia, según la promotora, quien alquila tierra para sembrar y con sus 7 hijos comparte la tarea. Asegura que deben aplicar el ingenio para lograr sus cultivos con la implementación de la técnica “espaldera”, la que permite manejo de poda, se aprovecha el espacio para sembrar otras plantas, se recolecta mejor la fruta y hay mejor control de plagas.
Según planteó, esta técnica es nueva y se puso en práctica el año pasado, y hay una segunda opción llamada “telégrafa” que funciona cuando la gente no posee mucho terreno, y ambas han reemplazado el uso de ramadas.
VINO Y PLANTAS MEDICINALES
La elaboración de vino de Jamaica, tras el cultivo de esta planta, es otra alternativa que han encontrado otras mujeres del programa, las que además elaboran medicinas naturales con plantas que ellas mismas cultivan en sus patios y han experimentado su venta en ferias capitalinas.
Josefa Jiménez explicó que ahora las mujeres se están preparando para la siembra y el programa las apoya con preparación técnica para el uso de abono “orgánico y el bacahi o fermentación”, ambos son usados en los patios. Además, se les da plantas de cítricos, plátano y árboles madereros para que los siembren en sus parcelas.
El movimiento económico se da en las comunidades de San José de Masatepe, El Caliguate, La Cruz y El Corozo, zonas en donde las campesinas se dedican a la floricultura, panadería, tortillería, y a la venta y destace de cerdos, y con sus frutos han formado una caja chica con ahorros quincenales de cada una, para usarlos en préstamos y enfermedades, según dijo Jiménez.