“Guerra del acero” se calienta

AFP PARÍS.- La guerra del acero declarada por el presidente estadounidense George W. Bush provoca la cólera de sus socios, que tienen la intención de presentar una demanda ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), mientras que la industria no oculta su inquietud en plena crisis de exceso de producción. “El mercado del acero no […]

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PARÍS.- La guerra del acero declarada por el presidente estadounidense George W. Bush provoca la cólera de sus socios, que tienen la intención de presentar una demanda ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), mientras que la industria no oculta su inquietud en plena crisis de exceso de producción.

“El mercado del acero no es el salvaje oeste”, advirtió ayer el comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, en un ataque directo contra los métodos expeditivos de George W. Bush.

La Unión Europea confirmó que está dispuesta a acudir ante la OMC para dirimir esta nueva “guerra comercial”.

La UE advirtió igualmente que no tiene ninguna intención de absorber el acero brasileño, chino o ruso que se verá penalizado en Estados Unidos.

El propio primer ministro británico, Tony Blair, considerado uno de los más fieles aliados de Washington, calificó la pretensión de aplicar hasta un 30% de aranceles extraordinarios sobre el acero extranjero como una medida “inaceptable y mala”.

Esas medidas “son inaceptables y malas, y, por supuesto, afectan no solamente a Gran Bretaña, sino también a la Comunidad Europea y a otros países en todo el mundo”, estimó Blair.

“Consideró la decisión como inaceptable”, añadió igualmente el canciller alemán, Gerhard Schroeder.

El gobierno ruso afirmó este miércoles, 24 horas después del anuncio de Bush, que prohibirá la importación de pollos provenientes de Estados Unidos, pero negó que la medida sea una represalia comercial.

La prohibición rusa entrará en vigor a partir del 10 de marzo, y es por razones estrictamente sanitarias, aseguraron fuentes comerciales de dicho país.

Los países asiáticos también se unieron a Europa y Brasil en sus críticas contra Washington.

Australia, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelanda denunciaron la medida como una amenaza al libre comercio mundial, y señalaron que apoyarán con probabilidad los planes europeos de plantear una demanda ante la OMC.  

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