Rosario Hernández de López
Con sólo visitar algunas oficinas de gobierno en Nicaragua, se siente un sensible “Juego del cambio”; lo interesante es el ritmo acelerado del mismo que nos puede conducir a un nuevo liderazgo con visión empresarial que requiere el país en el presente milenio.
El documento de “Estrategia Reforzada de Crecimiento Económico y Reducción de la Pobreza”, presentado al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial, contempla cuatro pilares. El primer pilar: crecimiento económico de base amplia y reforma estructural; segundo pilar: mayor y mejor inversión en capital humano; tercer pilar: mejor protección a los grupos vulnerables y cuarto pilar: gobernabilidad y desarrollo institucional.
Muchas empresas se están reorganizando, cuidando y alimentando un adecuado clima organizacional, alineando a todos en la organización hacia una cultura de servicio de excelencia, debido a que el nuevo cliente es más exigente y tiene otras opciones. Esto está contribuyendo a que nuestro sector privado se vuelva más competitivo, esté claro de lo que están haciendo otros en su negocio o en algo parecido, cómo lo están haciendo y cuánto les cuesta.
Las mismas empresas están impulsando valores integrales en la individualidad y en la organización que trascienden a la familia; esto es contribuir a nuevos valores de la gran familia Nicaragüense. Y es precisamente meritorio como una de las cámaras del sector privado está impulsando la educación en la niñez, que va a redundar en una generación preparada para el “cambio constante” que es lo que no cambia en esta era.
Muchas empresas Nicaragüenses están convirtiéndose en organizaciones de aprendizaje permanente, tecnificándose y simplificando procesos que beneficien al cliente.
Este entorno está también permitiendo que las personas de la generación que se formaron hace 20 años tengan que reaprender; tener nuevas actitudes en el cargo, ante el subordinado, ante el jefe y sobre todo con sus alternos que comparten el mismo nivel de jerarquía que forma parte de la alineación de la empresa hacia un objetivo común.
Este entrenamiento dirigido directamente por las empresas, con este nuevo estilo de intracomunicación, comunicación interpersonal o comunicación personal consigo mismo, propicien en las personas más receptividad y sean más propositivas en el cargo, beneficiando el trabajo en equipo que conlleva a la productividad de la empresa.
Directora del Instituto de Gerencia y Liderazgo.