Parte de los indocumentados centroamericanos capturados en los patios del ferrocarril de Chiapas, fueron encarcelados por las autoridades policiales mexicanas para luego ser deportados a sus países de origen.

Centroamericanos en éxodo de muerte

Muchos centroamericanos indocumentados que emigran del istmo rumbo a Estados Unidos, se topan en México con un cuello de botella que los retiene, a veces fatalmente, en su ruta hacia el sueño americano. Diariamente miles de centroamericanos son víctimas de asesinatos, asaltos, violaciones o desaparición en suelo mexicano. Juan De Dios García DavishEspecial Para LA […]

  • Muchos centroamericanos indocumentados que emigran del istmo rumbo a Estados Unidos, se topan en México con un cuello de botella que los retiene, a veces fatalmente, en su ruta hacia el sueño americano. Diariamente miles de centroamericanos son víctimas de asesinatos, asaltos, violaciones o desaparición en suelo mexicano.

Juan De Dios García DavishEspecial Para LA PRENSA

TAPACHULA, CHIAPAS, MÉXICO.- Para los chiapanecos de esta región ya es común desayunar con las noticias de la ejecución, asalto, robo, violación o desaparición de centroamericanos indocumentados. Tan sólo en lo que va de este año, una docena de migrantes han muerto en forma violenta. El último caso es el del nicaragüense José Roberto Tinoco Reyes, quien fue asesinado a golpes por desconocidos que lo asaltaron. Con anterioridad, con la misma violencia asesinaron al salvadoreño Roberto Humberto Aguirre, de 44 años, en el municipio fronterizo de Comitán de Domínguez, para robarle la billetera.

La ola de violencia que se incrementó en los últimos 30 días en territorio mexicano llamó la atención a diputados de la Asamblea Legislativa, Derechos Humanos y a la propia ministra de Relaciones Exteriores, María Eugenia de Ávila, quienes conformaron una comisión de 20 personas para verificar “el trato y la inseguridad que enfrentan los migrantes de su país en suelo azteca”.

Para el cónsul salvadoreño acreditado en Tapachula, Lucas Asdrúbal Aguilar Zepeda, la situación de los Derechos Humanos en territorio mexicano es preocupante, ya que muchos hogares de gente centroamericana “están en luto” y los crímenes han quedado impunes.

Recordó que a mediados del mes, una embarcación naufragó entre los límites de Guatemala y Chiapas, en donde murieron por lo menos 15 salvadoreños y hondureños que viajaban en la lancha, cuando presuntamente fueron detectados por una embarcación de las autoridades migratorias mexicanas.

Con profunda tristeza dijo que sólo se recuperó los cuerpos de dos de ellos: Juan Martínez Molina y Roland Armando Hidalgo Pérez, así como a la única sobreviviente, Marleny del Carmen González.

La desgracia más grande es la del segundo naufragio que se registró el pasado 20 de enero en las aguas del Río Usumacinta, cuando la embarcación con 23 centroamericanos se impactó contra unas rocas y provocó la muerte de seis personas.

Tres de ellas de origen salvadoreño y dos hondureños. Uno aún se encuentra en la fosa común sin establecer su identidad.

NICA TORTURADO

En el caso del joven nicaragüense Tinoco Reyes, sujetos no identificados lo asaltaron y dieron muerte a golpes en un patio baldío en las inmediaciones de la Colonia Santa Cruz de la Lomita, del municipio de Tonalá, informó el subprocurador de Justicia del Estado, Adulfo Chacón Ruiz, quien solicitó la intervención de la Embajada de Nicaragua en México para localizar a los familiares.

De acuerdo con la investigación previa iniciada ante el agente del Ministerio Público, Heberto Limón, el cuerpo del nicaragüense presentaba severos signos de tortura, por lo que se presume que Tinoco Reyes se resistió al asalto. Asimismo, revelaron pequeños orificios a la altura de la tetilla izquierda, al parecer provocados por piquetes de arma blanca.

Según las primeras indagatorias, Tinoco Reyes se desempeñaba de manera temporal como albañil en una construcción del municipio de Tonalá, que se localiza a 262 kilómetros de esta localidad, en tanto ahorraba para continuar su viaje a la “ tierra prometida”.

DEPORTACIONES Y MUERTES TRÁGICAS

Según las estadísticas del Instituto Nacional de Migración, durante el año pasado se logró la detención y expulsión de por lo menos mil 21 nicaragüenses indocumentados. En tanto que el grupo de Protección al Migrante Beta Sur reportó la muerte de un nicaragüense.

Para la Iglesia Católica de Guatemala, México y Organismos Defensores de los Derechos Humanos, en los últimos tres años murieron por lo menos 650 centro y sudamericanos en los municipios de Coatepeque, Puerto de Ocós y Tecún Umán del lado chapín, mientras que en suelo azteca los hechos violentos se registraron en Tapachula, Huixtla y Huehuetán.

El sacerdote y coordinador de la Casa del Migrante de Tecún Umán, Ademar Barilli, calificó este fenómeno como preocupante, ya que “el hambre y la miseria” que se viven en la región han provocado el éxodo de los migrantes en busca del “sueño americano”, en donde las rutas cada día se vuelven más peligrosas y las posibilidades de éxito menos concretas.

Barilli coincidió con el maestro universitario y defensor de los Derechos Humanos de la Fundación Integración Humana (FIH), Moisés Sánchez López, en el sentido de que es necesario replantear las políticas migratorias para evitar la muerte innecesaria de cientos de extranjeros que sólo buscan mejorar sus condiciones de vida, a cualquier precio, incluso, con la muerte.

Aquí, en esta pequeña localidad fronteriza, las autoridades mexicanas han recogido decenas de cadáveres de hombres mujeres y niños que han sido mutilados por el ferrocarril de la empresa Chiapas-Mayab que sirve de transporte para cristalizar el “sueño americano”.  

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