- Comienzo es lento, pero esperanzador para nación devastada por décadas de guerra
Bryan PearsonAFP
KABUL.- Varios centenares de mujeres afganas regresaron este miércoles a la Universidad de Kabul para pasar los exámenes de ingreso, retomando una tradición y un derecho que les fue negado durante los cinco años del régimen talibán.
Unas 500 estudiantes se hallaron junto a otros 3,500 hombres en el campus nevado de la universidad.
“Estamos muy, pero muy contentas. Es como un renacimiento”, comentó Aqalla Rashid, de 21 años, aspirante a ingresar a la facultad de Medicina, que se atrevió por vez primera a quitarse la burqa, túnica tradicional que cubre enteramente el cuerpo y el rostro de las mujeres y era impuesta por los talibanes.
“Es un gran día para Afganistán. Nuevamente las mujeres son libres de estudiar. Queremos ahora liberar al campus del conflicto ideológico y consagrarlo a la investigación y la transmisión del saber”, dijo a la AFP el ministro de Enseñanza Superior, Rasul Amin, acompañado en esta oportunidad de la ministra de la Condición Femenina, Sima Samar.
Entre 1996 y 2001, bajo el régimen Talibán, las mujeres no estaban autorizadas a estudiar.
UNA PEQUEÑA AYUDA
Para hacer frente a las lagunas que se produjeron en ese período, Rasul Amin anunció cursos especiales y también decretó que las notas de las mujeres que se presenten a los exámenes de ingreso a la Universidad serían automáticamente aumentadas en un 15%.
“Tenemos necesidad de mujeres diplomadas y haremos todo lo posible para ayudarlas”, añadió Amin, quien informó que sobre 7,000 estudiantes que se habían presentado a los exámenes de ingreso, cerca de 1,000 eran mujeres.
Samar, por su parte, vio en el regreso de las mujeres “una señal importante” para el país, pero no dejó de lamentar que su número fuera todavía “poco numeroso”.
La joven Rashid recordó los cinco años “sombríos” durante los cuales tuvo que trabajar como costurera. Su padre, maestro, le daba cursos en la casa para que no perdiera su nivel.
REGRESO A LA «NORMALIDAD»
Los defensores de los derechos de la mujer piensan que la reapertura de escuelas y universidades, el 21 de marzo, alentará a muchas jóvenes a quitarse la burqa.
María Masart, de 25 años, que quiere ser dentista, dice que los cinco años del régimen Talibán los pasó trabajando como enfermera, profesión que estaba autorizada, lo que le permitió “seguir en contacto con el mundo de la medicina”.
Los muchachos, mayoritarios, estaban muy contentos de que se les sumaran las jóvenes, y unos y otras esperaban bajo la nieve entrar a la biblioteca donde tendrían lugar los exámenes.
La biblioteca aún no tenía restablecida la instalación eléctrica que fue destruida durante la intensa guerra civil, entre 1992 y 1996, pero ello parecía un mal muy menor, incluso para el director de estudios, Sayed Nahim Alimi, orgulloso de ver “restablecidos” los derechos de las mujeres.