- El jícaro puede ser procesado y venderse crudo como concentrado para animales o bien como carbón orgánico
Leslie Nicolás Lacayo [email protected]
LEÓN.- Habitualmente el fruto del jícaro es utilizado por la población rural nicaragüense como utensilio para tomar cualquier tipo de líquido, dada su característica en forma de vaso. Hoy, tras largos años de investigación se logró averiguar que la cáscara, la semilla y la pulpa de este fruto pueden tener múltiples usos y por ende generadores de ingresos.
En 1981 Karsten Jochims, economista alemán, inició los estudios mientras estuvo vinculado a un proyecto de energía basada en desechos orgánicos que en ese entonces el Gobierno de turno pretendía implementar.
Durante varios años, Jochims buscó la forma de utilizar leña que promoviera vinculando sistemas silvopastoriles (alimentación del ganado) y el fortalecimiento de la seguridad alimentaria del país, de manera que comenzó a estudiar el jícaro.
Desde 1984 hasta 1994 el experto estudió al jícaro en sus fases de crecimiento y productivo, llegando a la conclusión de que su fruto (la semilla, la cáscara y la pulpa) puede ser procesado y venderse en forma cruda, como concentrado para animales o bien como carbón orgánico.
SEMILLA DE JÍCARO RUMBO A AUSTRIA
Durante una visita a su finca, ubicada en el kilómetro 143 carretera Télica-San Isidro, Jochims explicó que la mayor parte de semilla de jícaro es exportada hacia El Salvador y el porcentaje restante la vende a productores naturistas que la utilizan para mezclarla con otros productos orgánicos.
Aseguró que existe “una gran” posibilidad de poder exportar semilla de jícaro a Austria, país que ha puesto mucho interés en este fruto, pues piensa utilizar la semilla para combinarla con nueces y pasas para luego venderla como alimento humano.
Los primeros pasos para la exportación hacia Austria ya se han iniciado, en la actualidad los austriacos se encuentran en las investigaciones químicas de la semilla de jícaro para ver si ésta es completamente sana, químicamente. Pues esta fruta es totalmente desconocida en Europa.
CARBÓN, CARBÓN…
En el caso de la cáscara del fruto del jícaro, ésta se carboniza y luego de tres días de reposo se agrega un pegamento que contiene un 10 por ciento de estiércol vacuno. Ambos elementos se mezclan en una sola masa y se pueden moldear a mano o con maquinaria para posteriormente sacar las briquetas o pedazos de carbón.
Este carbón se vende en el mercado nacional como carbón orgánico. Jochims indicó que los productores de tabaco son sus potenciales clientes, pues ellos utilizan este carbón para secar las hojas de tabaco, ya que éste tiene la cualidad de arder sin hacer humo.
Según el investigador la tonelada de este carbón orgánico puede llegar a venderse en el mercado nacional a un precio de 160 dólares. Hace dos años la tonelada se vendía a 272 dólares, pero debido al indiscriminado despale de árboles de pino que ha habido por la plaga del gorgojo descortezador, el precio del carbón orgánico ha bajado.
PULPA PARA CONCENTRADO
La pulpa del jícaro que conforma el dos por ciento del fruto, luego de ponerse a secar en el sol, es molida en la finca experimental hasta convertirla en polvo.
El producto es vendido como alimento concentrado para ganado vacuno, pues contiene un 16 por ciento de proteína, un 44 por ciento de carbohidratos y un 17 por ciento de fibras.
Según Karsten Jochims, encargado el proyecto, este concentrado de jícaro lo utilizan los ganaderos para mezclarlo con otros productos que sirven de alimento para el ganado.
“La semilla de jícaro tiene un alto porcentaje de proteína vegetal, lo que la hace un producto de alta digestibilidad. Es por tal razón que el jícaro puede ser utilizado para contrarrestar la desnutrición”, señaló.
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