La producción del quesillo es tediosa, pero al final queda la satisfacción de los ingresos logrados.

Los quesillos, un negocio con sabor a éxito

La producción de quesillos es una fuente creciente de empleo e ingresos Mercedes PeraltaCorresponsal/Leó[email protected] Viajeros nacionales y extranjeros que transitan de Managua hacia León por la carretera “nueva”, a diario hacen un alto en los negocios ubicados en Nagarote y La Paz Centro, para degustar un quesillo envuelto en tortilla caliente recién salida del comal, […]

  • La producción de quesillos es una fuente creciente de empleo e ingresos

Mercedes PeraltaCorresponsal/Leó[email protected]

Viajeros nacionales y extranjeros que transitan de Managua hacia León por la carretera “nueva”, a diario hacen un alto en los negocios ubicados en Nagarote y La Paz Centro, para degustar un quesillo envuelto en tortilla caliente recién salida del comal, aderezada con una crema “de pura leche” y un picadillo de cebolla cocida.

Este plato, que se fabrica de manera artesanal, acompañado de una jícara de tiste o gaseosa, se ha convertido en una fuente generadora de empleo y de ingresos para una considerable cantidad de población femenina en ambos municipios.

En estos negocios situados a la vera del camino, sus propietarios también ofrecen variados quesos y productos derivados del maíz, y en algunos casos cerámica, que causan mayor atracción.

Aunque no existen estadísticas oficiales sobre la producción, cantidad de productores y vendedores, se estima que sólo en Nagarote, donde se supone nació este negocio, hay quince establecimientos grandes a la orilla de la carretera y unas 400 vendedoras ambulantes.

Algunas de éstas son pequeñas productoras, que venden en los mercados y calles de Managua y tienen un margen de utilidades de 50 córdobas diarios, según explicó doña Estebana Umaña (66), vendedora ambulante.

Los quesillos de La Paz Centro y Nagarote en pocos años han atravesado las fronteras municipales, trasladados por centenares de vendedoras ambulantes en las clásicas bateas de madera que han invadido las calles, mercados y kioscos de Managua, Masaya, Granada y otras ciudades de destino turístico.

Una familia productora de quesillos de La Paz Centro no se ha conformado con deleitar el paladar de los nicaragüenses en su propia tierra, y ha instalado un negocio en Miami para los nacionales residentes que añoran ese agradable bocado.

Sin embargo, el gusto de los nicaragüenses cada vez más exigente y el desarrollo turístico que se avizora en Occidente, exige que los productores se tecnifiquen en el proceso productivo y garanticen mayor calidad en el servicio, que en la mayoría de los casos es deficiente.

POCO IMPACTO EN INGRESOS MUNICIPALES

Para los alcaldes de Nagarote y La Paz Centro la producción y venta de quesillos, “no representa un gran impacto en la captación de impuestos”.

“Sólo los establecimientos grandes pagan la matrícula e impuesto municipal sobre venta de negocios. No hay control de artesanos pequeños ni de vendedoras ambulantes, a éstos no se les cobra”, asegura el alcalde de Nagarote, Juan Gabriel Hernández.

“En La Paz Centro se consideran como los negocios fuertes del municipio los Quesillos Güiligüiste, Gloria y Santa Ana, pero hay unos cuarenta que dan empleo, sin incluir a los productores de leche y de lácteos”, indicó el alcalde, Juan José Olivas Olivas.

“La fabricación de quesillos la estamos viendo como una posible fuente de ingreso para el turismo, porque es una comida rápida, sabrosa y sana”, dijo.

Ambos alcaldes coincidieron en que la construcción de la carretera en proyecto, es vital para el desarrollo turístico y podría motivar a otros productores de quesillos a instalarse a la vera del camino, negocios que le dan un atractivo particular.

ORIGEN DESCONOCIDO

El origen del quesillo está en disputa entre los “paceños” y nagaroteños. La Paz Centro tiene dos versiones. Una de ellas le atribuye el origen de la producción. Nagarote por su parte asume ser “la cuna”.

El historiador de Nagarote, profesor José Ángel Palacios asegura que la producción de “lechones”, como se les conoce también a los quesillos, nació en 1912, en la Hacienda “La India”, con doña Socorro Munguía de Madriz.

“Sus sobrinas Rosa y Carmen viajaban en el tren mixto a La Paz Centro, llevando bateas de lechones y se instalaban a venderlos en la estación”, explica el historiador.

Los quesillos o “lechones” eran servidos con tortillas frías, en hojas de chagüite y no se le agregaba crema ni cebolla. “Eran simples, por eso les llamaban hules o lechones”, indica.

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