- Vimos a un boxeador completo, con agallas y clase
Edgard Tijerino M. nviado de LA PRENSA a [email protected]
Guarden el vídeo de esta pelea… Por casi 12 asaltos, Rosendo Alvarez fue el púgil perfecto, ablandando primero, desarticulando después, y finalmente demoliendo, a un terco Pitchinoi Siriwat.
¡Qué bien se vio el pinolero en todos los aspectos!.. Golpeando a los bajos, contragolpeando, saliendo de las sogas, bombardeando con las dos manos, repitiendo y combinando, manejando el centro del ring, y por encima de todo, mostrando su furia.
Ciertamente, la fiera nos deslumbró.
“Lo admito”, me dijo el panameño Bolívar Icaza, Presidente del Comité de peleas de Campeonato de la AMB, agregando… “Cuando este muchacho está en plenitud, es incontrolable y demoledor… No hay duda.”
Se cumplió aquello de que los primeros asaltos serían los más difíciles por la movilidad de Pitchinoi Siriwat, sus conocimientos y sus habilidades… Incluso, logró acertar tres poderosos golpes de zurda en el rostro de Rosendo, a manera de advertencias en diferentes asaltos.
Pero Rosendo rayó convenientemente el cuadro, como lo hacía Picasso antes de volcarse sobre el lienzo, y poco a poco, el retador fue perdiendo rapidez, resistencia y confianza.
El público, nica en gruesa cantidad, estaba absorto frente a la magistral demostración que Rosendo estaba ofreciendo.
Fue una especie de verdugo frío, pensante, vigoroso, seguro de su poder, de la adecuada utilización de sus recursos, y logró prevalecer claramente a lo largo de los últimos seis asaltos.
Fue apenas la segunda derrota de Siriwat en su carrera y los derrumbes 3 y 4… Pero, a la inversa de lo que ocurrió con Leo Gámez, quien estaba atrás en las tarjetas antes de noquearlo, en esta ocasión, terminó siendo borrado del ring.
FUE UN HURACÁN
A ratos, Rosendo funcionó como un huracán y pagó cada uno de esos alardes con el natural desgaste… El público trató de empujarlo más allá de sus reservas, pero el experimentado púgil supo administrarse.
Esa derecha dos veces relampagueante en el octavo round, se convirtió en arponazo letal en el último asalto, previo al acorralamiento dramático que provocó aullidos en Tailandia.
Al terninar el combate, todos queríamos un pedazo de Rosendo.
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