- El subdirector ejecutivo del Inafor rechaza señalamientos que pretenden culpar a esta institución por la propagación de la plaga
Benjamín Blanco y Alina Lorí[email protected]
“Queremos dejar claro que el problema del gorgojo se da por una falta de planes de manejo de los bosques de pino, y esto no es por parte del Inafor, sino de los productores. Ellos debieron haber efectuado sus planes de manejo, sus planes de control de la plaga y no lo hicieron”, dijo categóricamente Ramiro Saborío, actual subdirector ejecutivo del Instituto Nacional Forestal (Inafor).
Agregó que “el problema del gorgojo es un problema nacional y no del Inafor. Yo no veo ninguna justificación para que los productores le echen la culpa al Inafor, pues ellos mismos no controlaron la plaga en sus plantíos forestales”, indicó.
Sin embargo, para el alcalde de Jalapa, Omar Vílchez, “si el Inafor hubiese actuado a finales de 1998, cuando inició la plaga en Teotecacinte, que sólo había 20 hectáreas infectadas por el gorgojo, no tuviéramos el desastre que tenemos ahorita”, señaló.
Por su parte, Saborío dijo que “cuando el Inafor se dio cuenta de la magnitud del problema tomó acciones para controlar la plaga, a pesar que ninguna ley establece que el Inafor tenga que controlar la plaga en las áreas privadas”.
Aunque también admitió que el Inafor no contaba con los recursos necesarios para efectuar un plan agresivo de control “y, efectivamente, en Jalapa el gorgojo le ganó la batalla a los productores y al Inafor”, aceptó.
APRENDER A CONVIVIR CON LA PLAGA
Los dueños de bosques deben aprender a convivir con la plaga del gorgojo porque el insecto vive de manera natural en el pino.
“El control de la plaga que hicimos fue una medida de muy corto plazo que, lógicamente, sirve para reducir las pérdidas económicas potenciales, pero hacia el mediano y el largo plazos le corresponde a los productores, porque Inafor no tiene ningún mandato institucional de meterse a controlar plagas en áreas privadas ni estatales”, aseguró.
La plaga del gorgojo descortezador del pino no es nueva para nadie en Nicaragua. En los años 80 hubo brote de esta plaga y a comienzos de los 90 también hubo otro brote.
En esa oportunidad los brotes eran controlados con mucha mayor efectividad por los mismos productores, quizás porque en aquel entonces tenían mayor liquidez de la que tienen ahora, lo que fue una de las causas que los llevó a no controlar los brotes actuales en los bosques, considera Saborío.
DENSA POBLACION DE PINARES FACILITO PROPAGACION DE PLAGA
Según el ingeniero Sergio Sánchez, Director de Operaciones Territoriales del Inafor, en Teotecacinte y el sector de Macaralí, en Jalapa, había una alta densidad de árboles por hectárea, “entonces la falta de manejo, obviamente, resultó más explosiva para la plaga porque había demasiado alimento para el gorgojo”, aseguró.
Sánchez considera que en otras regiones del país como Chinandega, León o Estelí, no se observó un mayor crecimiento de la plaga porque hay una menor densidad en las poblaciones de pino.
“Cada quien tiene que cuidar su casa. Hay zonas donde hay de 100 a 200 árboles por hectárea, pero hay otras que tienen hasta 1,000 árboles, y los productores ya saben que eso tiene que ser raleado constantemente para evitar plagas y enfermedades. Pasa como con los humanos, entre más hacinados estamos más susceptibles somos a las enfermedades”, comentó Sánchez.
GORGOJO IMPOSIBLE DE ERRADICAR
El hábitat natural de este insecto es el pino. El gorgojo seguirá existiendo y es imposible erradicarlo, porque esto implicaría romper con una cadena biológica existente en la zona. “Pero sí trataremos de convencer a los productores para involucrarlos en los planes de manejo forestal y que las poblaciones del gorgojo no se disparen en categoría de plaga”, señaló Ramiro Saborío, Subdirector del Inafor.