- Su gobierno fue el fiel retrato de su personalidad controversial. Alemán fue en su gestión, lo que su personalidad delata que es: conflictivo, con ansias de poder, dueño de una franqueza que raya en lo vulgar, autoritario y burlesco
José Adán Silva [email protected]
Hoy llega a su fin la administración de uno de los más controversiales presidentes de la historia de Nicaragua: José Arnoldo Alemán Lacayo.
En el mismo lugar donde hace cinco años recibió la banda presidencial, el Estadio Nacional, Arnoldo Alemán, un abogado que manipuló a su antojo las riendas del poder nicaragüense, concluye sus cinco años de mandato presidencial, tras haber encabezado un gobierno cuestionado por denuncias de corrupción y por poseer un estilo autoritario.
Máximo líder del gobernante Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Alemán asumió la Presidencia en 1997, con el voto del 51% de los nicaragüenses, en medio de promesas de abundancia y empleos, en un país donde más del 70% de sus 5 millones de habitantes vive en la pobreza. Su estribillo de convertir a Nicaragua en “el granero de Centroamérica”, aún es recordado por quienes le dieron el voto el 20 de octubre de 1996.
Con ofertas incumplidas, errores políticos, y con un país postrado por huracanes, sequías y la ausencia de una eficaz política de desarrollo económico, Alemán termina su gestión con un 44% de opinión negativa, y un índice de opinión de -8, según una encuesta efectuada el año pasado por la firma especializada CID-Gallup, que también refleja que sólo en abril del 97 y agosto del 98, el hoy Presidente salientealcanzó un índice de opinión positivo.
CONTROVERSIAL
No obstante, a pesar de las críticas, Alemán erigió un controvertido liderazgo cuestionado por sus críticos, por su arrogancia, autoritarismo y desprecio hacia sus opositores, a quienes descalificó reiteradamente como “cucarachas de albañal”, “parásitos”, “oportunistas”, “onanistas”, “tiñosos” y “envidiosos”, entre otros calificativos despectivos.
Durante su mandato abrió un frente de ataque contra los medios de comunicación que no cesaron de denunciar —a pesar de las amenazas de cierre de espacios y cortes de publicidad— la corrupción gubernamental, que involucró a varios de sus fieles colaboradores, como el ex director general de Ingresos, Byron Jerez, quien fue encontrado con responsabilidad administrativa en el desfalco de medio millón de dólares del fisco, en el llamado escándalo de “los checazos”.
La enemistad con el periodismo alcanzó niveles de agresión, cuando éste lo persiguió hasta el final de su mandato señalándole su presunto enriquecimiento ilícito, su trato autoritario y agresiones verbales hacia los hombres y mujeres de prensa.
En 1999, el entonces contralor general, Agustín Jarquín, trató de indagar el origen del desmesurado patrimonio del mandatario —valorado por sus opositores en 250 millones de dólares— lo que motivó represalias en su contra, que lo llevaron a ser encarcelado y luego liberado tras desestimarse cargos sobre supuestas irregularidades.
De esta forma, el mandatario impuso su temperamento, y suscitó discrepancias con algunos de sus propios hombres de confianza, como el ex ministro de Defensa y cofundador del PLC, José Antonio Alvarado, su cuñado y diputado Eddy Gómez —quienes fueron decapitados políticamente—, y roces con las organizaciones no gubernamentales y otros sectores sociales.
LIDERAZGO EN ZONAS RURALES
El presidente Arnoldo Alemán (quien ayer cumplió 57 años), al margen de las críticas que llenaron las páginas de los diarios, logró afianzar su liderazgo en las zonas rurales en los recorridos que llenaron gran parte de su agenda presidencial.
En cierto modo, rompió la muralla que dividía al pueblo de los políticos tradicionales, y se codeó con el campesinado sin protocolos ni prejuicios sociales, y ayudó a quienes pudo en salud, escuelas y becas, señalan sus beneficiarios.
Mantuvo en alto la defensa del país, más con expresiones envalentonadas que con hechos contundentes, durante los conflictos limítrofes que surgieron en su gestión.
Se enemistó con delegaciones exteriores, tuvo roces con diplomáticos europeos y norteamericanos, entabló demandas contra Colombia y Honduras, y amenazó a Costa Rica con aplicarle impuestos, mientras en Nicaragua miles de campesinos bajaban de las montañas del norte del país debido a una hambruna cuya existencia el mandatario negó todo el tiempo.
Padre de cuatro hijos que educó tras la muerte de su primera esposa, en los años ochenta, Alemán contrajo en 1999 segundas nupcias con María Fernanda Flores, una maestra de 33 años que conoció en Miami, Estados Unidos, y con quien el año pasado procreó una hija.
EL PACTO LIBERO-SANDINISTA
En enero de 2000, el presidente Arnoldo Alemán concluyó una alianza política con su más acérrimo adversario político, el opositor Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), mediante un pacto político que permitió a ambas fuerzas reformar la Constitución y la Ley Electoral, según sus intereses; controlar los poderes del Estado y eliminar de la competencia política a otros grupos de oposición a través de las propias leyes.
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