- Los limosneros, que cada día son más en Estelí, auguran que el año nuevo no les traerá bonanza
- Según datos de la Alcaldía, el 40.1 por ciento de una población de 42 mil 983 habitantes, vive en extrema pobreza
Adolfo Olivas OlivasMartha Marina GonzálezCORRESPONSALES/ ESTELÍ[email protected]
Con ropas rasgadas, de aspecto humilde, en malas condiciones de salud, muy mal alimentados y con la mano extendida, pidiendo limosna deambula una cantidad de personas en la ciudad de Estelí. Los limosneros, que cada vez son más en esta ciudad, son el reflejo de los niveles de pobreza que ha alcanzado el departamento.
El aumento de la pobreza en las calles de Estelí es evidente y podría convertirse en la mayor amenaza social del año 2002. Según datos oficiales del gobierno local, en el municipio de Estelí el 40.1 por ciento de una población de 42 mil 983 habitantes, vive en extrema pobreza. De esa suma el 65 por ciento corresponde al área rural y el 33.6 por ciento a la zona urbana.
“Una limosnita por favor…”, “Deme algo para comer…”, “Por el amor de Dios deme algo…”, son entre otras las frases de clamor que pululan en las calles. Para estos mendigos “no hay mañana ni ayer”, el futuro no les afana y es igual un palacio que un hospital o un albergue de ancianos. “Yo soy pobre y mendigo, sin un mañana de esperanza”, expresó uno de ellos, Gustavo Terán de 66 años.
Terán, quien se ubica en la avenida principal de la ciudad, comentó que “el año nuevo lo espero regular; pero lo que pasa es que aquí hay gente que no tiene conciencia de ayudar al pobre. Entonces mi situación será igual”, dijo.
Para Terán, que pide limosna por más de ocho años, es deprimente vivir de la mendicidad, pero no tiene otro medio de subsistencia.
SIN ESPERANZAS
La anciana Rosa González Estrada, de 89 años, es otra de las señoras que deambulan por las calles de la ciudad, solicitando caridad pública.
Esta mujer de arrugas pronunciadas y de rostro curtido por el sol, recoge limosna desde hace varios años porque no tiene familia.
Su única compañía es la señora Josefina Alaniz, quien le da posada en el Barrio “14 de Abril”, al oeste de la ciudad de Estelí.
“En este año nuevo por lo menos estoy viva y no estoy grave en una cama; pero no tengo ninguna esperanza de salir de la miseria”, expresó la anciana que diariamente colecta 15 córdobas en la esquina del Instituto “Guillermo Cano”.
Otra anciana, que asegura llamarse Evangelina Aguilar, de 89 años, recorre un largo trecho desde el Barrio Villa Esperanza, hasta llegar al centro de la ciudad para ejercer la actividad de mendiga.