Yacine Le ForestierAFP
FRANCFORT, ALEMANIA.- Más de 300 millones de europeos se despedirán de sus diferentes monedas nacionales a partir del martes en beneficio del euro, una operación inédita por su importancia y no exenta de riesgos desde el punto de vista logístico.
A lo largo de todo el fin de semana, dirigentes políticos y banqueros centrales han defendido con vehemencia el alcance histórico de este cambio monetario, que hasta la fecha representa el máximo logro de la política de integración europea.
En el dominical Le Journal du Dimanche (JDD), el ministro francés de Economía, Laurent Fabius, habla de un “verdadero acierto” y de “una gran reforma” que aportará “más seguridad en el contexto de la globalización”.
El canciller alemán, Gerhard Schroeder, prefiere invocar un tema de Los Beatles para consolar a sus compatriotas que lloran el abandono del marco.
“Como cantaron Los Beatles en ‘Hello-Goodbye’: ‘No sé por qué dices adiós, yo digo hola’”, subraya en el periódico Bild am Sonntag de este domingo.
Para los 12 países que la adoptaron, la nueva moneda será una realidad concreta con las doce campanadas que marcan la llegada del nuevo año.
¿Qué acogida reservarán los ciudadanos a su nueva moneda? Depende en gran parte del éxito logístico de la operación.
Más de 50,000 millones de monedas han sido acuñadas e impresos 15,000 millones de billetes. La transición será progresiva porque se podrán seguir pagando las compras en moneda nacional durante un período de hasta dos meses, dependiendo de los países.
¿Han sido los comerciantes suficientemente abastecidos en euros? En Francia, el 7% de los supermercados e hipermercados no podrán devolver el cambio en euros en los primeros días de enero, mientras que en Italia la entrega de billetes a los grandes almacenes se hizo a último momento.
Otras incertidumbres: ¿Funcionarán los cajeros automáticos a partir de la hora cero? ¿Se efectuará el cambio de los terminales de pago mediante tarjeta de crédito sin confusión?
Aunque mínimos, ya se han señalado algunos fallos en los preparativos en varios países de la zona. La situación estará particularmente vigilada en Francia, debido a una amenaza de huelga en los bancos, pero también en Alemania, cuya moneda nacional perderá, al menos sobre el papel, todo su valor legal el mismo martes.
Las federaciones de comerciantes se comprometieron a aceptar marcos hasta fines de febrero, pero sin obligar a sus miembros y, según el Bild am Sonntag, algunas tiendas y restaurantes no respetarán el acuerdo.