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RÍO DE JANEIRO.- Los cuerpos de rescate reanudaron ayer la búsqueda de víctimas causads por los deslizamientos de lodo y las inundaciones, que habían dejado un saldo de más de 50 muertos en el estado de Río de Janeiro.
Los aludes e inundaciones ocasionados por las lluvias torrenciales durante el fin de semana y el lunes mataron a 56 personas y obligaron a que unas 1,800 más buscaran refugio temporal en las iglesias, escuelas y edificios públicos, de acuerdo con el coronel Joao Bosco Simoes de Assis, del Departamento de Defensa Civil del estado de Río de Janeiro.
“Las lluvias han cesado y por el momento no hay peligro de nuevos deslizamientos o inundaciones”, dijo Assis, entrevistado por teléfono.
La población más afectada fue Petrópolis, una ciudad en terreno montañoso, 66 kilómetros al norte de Río, donde 41 cuerpos fueron recuperados de entre el lodo. La mayoría de las víctimas residía en vecindarios pobres de casas endebles en las laderas de las colinas.
Assis expresó que el número de personas que están reportadas como desaparecidas cayó de más de 30, el jueves, a cinco, “luego que muchos de quienes se temía que estuvieran sepultados bajo el lodo aparecieron sanos y salvos”.
En 1988, los aludes de lodo mataron por lo menos a 167 personas en Petrópolis, pero ello no fue suficiente para ahuyentar a los residentes de las zonas de alto riesgo.
En Río, cinco personas murieron cuando un deslizamiento de lodo barrió con un vecindario pobre en el extremo norte de la ciudad, y otras 10 perecieron en tres distritos aledaños.
Las inundaciones y los aludes de lodo son comunes en Río durante el verano austral. Algunos brasileños han acusado al gobierno de no adoptar las medidas para prevenir tragedias.