Edgard Rodríguez C. edgard.rodríguez.laprensani.com
Nuestro deporte no pudo andar peor este año, porque ya no era posible hundirse más.
Y no sólo por la desatención gubernamental, que fue la constante durante la Administración del Dr. Arnoldo Alemán, sino por la clase de dirigentes que hemos tenido, empeñados siempre en aferrarse al puesto, más allá del perjuicio que causan con su sola presencia.
Desde luego, no son todos. Hemos visto cómo presidentes de federaciones han trabajado con las uñas y han salido a flote. Pero una mayoría “se sacrifica” por los viajes y las prerrogativas que el puesto permite, con un desapego total a sus obligaciones con los deportistas.
Y para remate, nuestros mejores valores no pudieron sacudirse esa atmósfera negativa y tuvieron desempeños discretos, razón por la cual, las elecciones que hará mañana la Asociación de Cronistas Deportivos de Nicaragua (ACDN) tienen un enorme grado de dificultad.
Hemos estado tan mal, que el boxeo, por ejemplo, es candidato a Deporte del Año. Y viene de los VII Juegos Centroamericanos de Guatemala con apenas dos preseas de oro, en un evento donde históricamente los pugilistas de nuestro país han arrasado. Eso sí, vimos la tenacidad y constancia en el montaje de veladas todo el año.
Las federaciones fueron noticia, pero cuando el CON las sacudió fuertemente por su inoperancia, en un movimiento cuyos resultados no fueron los esperados, la verdad, se logró dinamizar a algunas y se vieron trabajos.
El colmo fue que la Federación de fútbol, a menudo citada como modelo organizativo, ha quedado al descubierto en cuanto a su fragilidad y a otros aspectos cuestionados por los clubes de primera división, que pretenden formar una liga alejada de su alero.
Los periodistas también hemos fallado al no poner el acento con rigor en las fallas y resaltar el esfuerzo de atletas y dirigentes que sí han asumido sus obligaciones. En lugar de juzgar con objetividad, tomamos bando.
Las elecciones de mañana son una nueva oportunidad para comenzar a trabajar mejor, y hacer del año próximo uno distinto al que estamos por concluir.