Martha Danelia Corea [email protected]
Los productores de sal carecen de una sólida organización que permita con exactitud conocer los resultados de esta actividad.
Según versiones de los propios salineros, al menos en Occidente se han hecho varios intentos por constituir una organización, no obstante, cuando lo logran, ésta tarda más en crearse que en desintegrarse.
“Estuvimos organizados, pero hubo algunas cosas, unos guiñaron para un lado, otros para otro lado, entonces yo me salí de la organización”, declaró el salinero Orlando Pérez.
El último esfuerzo por organizarse se realizó el año pasado, cuando se logró constituir la Asociación de Salineros de Nicaragua (Asalnic) con sede en la comarca El Tamarindo, del municipio de Nagarote en León.
LA PRENSA intentó obtener la versión de los directivos, sin embargo, resultó imposible localizarlos en la oficina de Asalnic y en sus domicilios.
No obstante, en esa asociación algunos productores dijeron que existen pocos afiliados.
“Desde el año pasado se formó la Asociación de Salineros de Nicaragua, pero no ha caminado mucho, hay pocos asociados. Yo no estoy asociado porque anteriormente hubo una asociación, todos los salineros nos quisimos unir, y entre los directivos habían cosas que no nos gustaron como actuaron estos directivos, como socios se beneficiaban más ellos”, agrega Pérez.
Mientras que Orlando Pérez (padre) sostuvo que él, en lo particular, no está agremiado porque “no hay unidad en el gremio”.
Esta falta de organización gremial impide a instituciones como la Administración de Recursos Geológicos (Adgeo), llevar un control sobre esta actividad minera.
“No hay un control de la actividad por eso es la falta de información que se tiene de este rubro”, reconoció Jorge Luis Préndiz, director de la Adgeo, adscrita al Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific).
Igualmente, por carecer de una capacidad organizacional es que no se tienen registros estadísticos sobre la producción de sal, y la misma se basa en estimaciones de los mismos salineros.