José Adán Silva [email protected]
¡Gracias a Dios! Eso fue lo que dijo ayer Rosario Murillo, al saber que el juicio que contra su esposo Daniel Ortega Saavedra había interpuesto su hija, Zoilamérica Narváez, había acabado.
Para ella, las gracias a Dios fueron porque este caso judicial significó “un doloroso proceso político que trataba de destruirnos”.
“Queremos expresar a la opinión pública que hemos conocido la resolución de la señora juez Juana Méndez, y que damos gracias a Dios por esta decisión que, apegada a la Ley, trae algún alivio a nuestra familia y a los miles de nicaragüenses que nos acompañan”, dijo.
La Rosario Murillo de ayer, fue otra vez una madre de ideas ambivalentes, ya que por una parte agradeció el fallo, expresó querer aún a su hija, respetarla y comprenderla, pero por el otro volvió a calificarla de enferma y de manipuladora, mientras acusaba a los medios de comunicación de prestarse a juegos políticos para afectar a Ortega y su familia.
Dijo que ella ha aparecido dando la cara por Ortega, “ya que éste es un caso que tiene que ver con la relación entre ella y yo”. Asimismo, advirtió que esperaba que no la obligasen a revelar detalles “estúpidos” de su hija, de quien volvió a decir que actuaba por intereses políticos y celos por el poder.