Hablando de inversiones en Nicaragua

Azucena Castillo* Analizando la inversión realizada en Nicaragua entre 1991 y 2001, la diferencia explica que algo excepcionalmente positivo ha tenido que suceder para dar un salto significativo al pasar de 311.4 millones de dólares a 844.3 millones, pues en un país que fue condenado al aislamiento financiero, marcando récord por las desacertadas políticas económicas […]

Azucena Castillo*

Analizando la inversión realizada en Nicaragua entre 1991 y 2001, la diferencia explica que algo excepcionalmente positivo ha tenido que suceder para dar un salto significativo al pasar de 311.4 millones de dólares a 844.3 millones, pues en un país que fue condenado al aislamiento financiero, marcando récord por las desacertadas políticas económicas durante la década de los 80 y que se asomó a la década de los 90 enfrentándose a los difíciles retos de una triple transición de la guerra a la paz, del totalitarismo a la democracia, y del marxismo al libre mercado, ese hecho es insólito, especialmente cuando de volver a encauzar la confianza los inversionistas se trata.

La tendencia evolutiva de la inversión en Nicaragua es una clara manifestación de la respuesta del sector privado a la política macroeconómica que a través de 11 años de disciplina, ordenamiento y apertura económica, si bien ha representado un sacrificio para el pueblo nicaragüense, éste ha sido reconocido internacionalmente en la revista “Institutional Investor” donde Nicaragua ha dejado su puesto 127 para adelantar a la posición 107 en el ranking de los países que generan mayor confianza a los inversiones. Este ranking se basa en la información provista por los economistas jefes de la banca internacional, como de los gerentes de instituciones financieras, que es tomada en cuenta por inversionistas serios y agentes de la inversión que buscan donde establecer sus capitales.

Al respecto, es importante hacer notar que si bien Nicaragua es un país con largo y arduo camino por andar, la definición de la inversión, arma estratégica en la lucha contra la pobreza, constituyó un acierto político que ha tenido un rédito concreto en la creación de empleo, con la efectiva atracción de inversión extranjera directa.

Se pueden destacar drásticas pero efectivas medidas que se iniciaron con el Programa de Estabilización a inicios de los 90 para seguir con los Programas de Ajuste y Reestructuración que sirvieron de base ir restituyendo poco a poco la confianza en el país, para finalmente lograr entrar de lleno a una iniciativa como la HIPC, de cuyos resultado se espera reorientar los actuales flujos monetarios que se destinan a la deuda externa, a proyectos de impacto directo en la productividad en las áreas sociales de educación y salud.

Paralelamente, se puede destacar que a partir de 1997, que leyes como la de Inversión Extranjera, garantizando la no-discriminación por el origen de la inversión y la libre repatriación de capitales, la remisión al exterior de utilidades netas generadas por capital registrado, la justa y efectiva indemnización en caso de expropiación por causa de utilidad pública o interés social y el derecho de adquisición de divisas a la tasa de cambio oficial, ciertamente ha influido en la decisión de inversionistas que han decidido participar en el desarrollo de Nicaragua, especialmente a través de la privatización de los servicios y empresas estatales. Asimismo, el marco jurídico para la Protección y la Promoción de la Propiedad Intelectual que ofrece el país, es un incentivo para el Sector Privado que requiere actuar en un entorno de intercambio globalizado y cada vez más sofisticado por el desarrollo de la tecnología y la aplicación de la inventiva, que busca la protección y seguridad, dados los altos montos de inversión en la investigación y desarrollo en que se incurre.

Por otro lado, Leyes Sectoriales y Regímenes de Exportación, tales como la Ley de Incentivos para la Industria Turística, la Ley de Promoción de Exportaciones, Ley de Admisión Temporal y Perfeccionamiento Activo y la Ley de Zonas Francas, que junto con otras conforman la legislación que ha dado paso a la presencia de la inversión privada en los diferentes sectores productivos, y en especial en la industria textil hasta ahora.

La facilitación de los procesos y trámites han contribuido en parte a mejorar la eficiencia en los negocios. La ventanilla de la Construcción. El Cetrex, la modernización de la Aduana, el Registro de la Propiedad, y el CEI han contribuido a reducir el tiempo y los costos para hacer negocios en Nicaragua, en comparación con las condiciones que prevalecían antes de 1997.

Las negociaciones comerciales para el acceso preferencial y seguro a mercados como México, República Dominicana, Chile, Panamá, Canadá y la perspectiva de una próxima negociación con Estados Unidos, conjuntamente con los Convenios de Promoción Recíproca a las Inversiones con otros 15 países, han favorecido el clima de inversión al dar una señal de alternativa rentable, al estar respaldada por instrumentos internacionales que garantizan el arbitraje en caso de controversias.

La correlación entre la respuesta de la inversión extranjera y el trabajo consistente en materia de apertura económica, se explica por los $13,348 millones de dólares que llegaron a sumarse 1991 y 2001, representando el 33% de la inversión Privada y el 20.1% de la Inversión Bruta que se realizó en Nicaragua durante ese período, sin incluir la inversión en Zonas Francas.

El proceso de inversión (pública y privada: nacional y extranjera) mostró tasas de crecimiento por encima del 20% y su participación en el PIB demuestra que el manejo de las políticas fue acertadas, ya que se pasó del 10% y 14% de participación observada entre 1991 a 1995 a tasas del 22% en 1997 al 30% en 1999.

En ese escenario, la IED ha sido significativa, al pasar de montos entre $40 y $97 millones en 1997 y $97 millones en 1995, a los $300 millones alcanzados en 1999, donde las nuevas inversiones representan aproximadamente un 85.6% dentro de un total de la IED.

Substancialmente los sectores objetos de la IED han sido el Comercio con un 36.7% donde se incluyen los centros comerciales, hoteles, restaurantes y sitios para diversión. En orden de importancia por monto destinado, está el sector energético con 31.2% del total, donde se ubican las adquisiciones nuevas plantas de generación eléctrica como la compra de instalaciones estatales a través de la privatización. Luego se puede hablar de la agroindustria donde se invirtió el 9.2%, quedando el restante 22.9% de la IED distribuida entre los otros sectores como la minería, pesca, comunicaciones, financiero y especialmente la construcción que fue determinante en el auge inversionista entre 1997 y 2000.

Por origen en la IED corresponde principalmente a Estados Unidos con un 41.5%, seguida por la de Canadá con 16%, El Salvador con 14.4%, Suiza 8.2% correspondiendo el restante 19.6% a otros países.

En el presente año 2001, el IED mostró una reducción de $90 millones que por lógica coincide con los signos de desaceleración económica de los Estados Unidos y otros países industrializados que son los exportadores de capital. Asimismo la coincidencia de un año electoral que conllevaba incertidumbre, frenó la tendencia expansionista de la IED en el país.

Sin embargo, al haberse despejado satisfactoriamente el panorama de Nicaragua para los próximos cinco años de gobierno, y con la recuperación económica de los países industrializados para el segundo semestre del año 2002, se presentan muy buenas perspectivas para que la IED retome su tendencia expansionista incrementándose a $200 millones en el 2002 y a US$250 millones en el 2003, por lo que es de esperar que la IED que según estimaciones ya ha creado empleo directo a 67,400 personas que efectos multiplicadores en la economía, cumplirá exitosamente su papel dentro del Programa del Nuevo Gobierno.

En cuanto a la Inversión en Zonas Francas, estimada globalmente en unos $722 millones ésta se concentra principalmente en 14 empresas taiwanesas, 13 americanas y 7 coreanas que conjuntamente abarcan el 77% de dicha inversión. El resto de la IZF está distribuido entre empresas de Italia, Hong Kong, Honduras, Belice y de Nicaragua.

La Industria del Vestuario absorbe actualmente el 76 de las empresas y la manufactura del tabaco el 16%. En conjunto las empresas de Zona Franca están dando empleo directo a 40,941 personas y tienen un efecto directo en el empleo de 81,880 trabajadores.

El adiestramiento de la mano de obra, en particular es esencial, para aumentar la capacidad nacional de absorber la totalidad del impacto tecnológico que puedan producir las nuevas IED, que a su vez permitirán el acceso de nicaragüenses a niveles de empleo de etapa superior y por tanto mejor remunerados.

Nicaragua podrá orientar sus políticas en esta nueva era para aprovechar las economías de escala que se promueven por la fuerza de la integración continental, como es el caso del ALCA, y en virtud de su brecha productiva podrá aprovechar los espacios y tiempos en la OMC y en los TLC para un proceso preferencial y un tratamiento especial para cumplir con las obligaciones en un espacio y tiempo oportuno para atraer IED.

La consolidación del marco jurídico relacionado con la claridad de las reglas del juego para la Inversión, un nuevo Código de Comercio, un Centro Nacional de Arbitraje Comercial, un Registro Mercantil moderno y ágil, serán parte de la tarea en que el nuevo gobierno deberá enfrascarse para consolidar a Nicaragua como una plataforma productiva y de servicio en la Nueva Era.

Por último, hay que tener presente que la IED arrastra consigo la promesa del Gobierno del Combate a la Pobreza, pues la inversión privada en esta Nueva Era tiene que ser el motor del desarrollo a través de la generación de empleos que contribuyan a una mejor calidad de vida de los nicaragüenses, por lo que su promoción y facilitación se debe convertir en la prioridad número uno en nuestro país, tanto en el sector público como en el sector privado y a nivel de cada uno de los nicaragüenses.

* Viceministra de Fomento.  

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