Lo ideal es que esos contratos tengan siempre elementos de control y mecanismos de enmiendas para el gobierno. Deberían ser parciales de modo que sólo una parte sea privatizada o que haya más de una empresa en el mercado y éstas sean absolutamente independientes una de otra.
Los contratos deberán incluir cláusulas relacionadas a los precios y a las inversiones a hacer y hacerlas cumplir. Los precios de combustibles fósiles tienen ciclos naturales de altas y bajas además de la incidencia artificial de eventos tecnológicos, militares y políticos que afectan profundamente los precios de crudos y refinados.
Un gobierno con el perfil tecnológico más que político que debería ser el del ingeniero Presidente, podría encauzar al país por una avenida administrativa más eficiente y efectiva para la salud económica, social y política de la nación.
Poner fin a leguleyadas y políticas de privilegio es un mandato más que una opción para el ingeniero Presidente.
Róger García-Marenco
Ing. Químico