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BARCELONA.- Una periodista barcelonesa volvió asustada de Centroamérica. “La realidad ha sido mucho más dura de lo que jamás imaginé”, dijo al anunciar sus reportajes televisivos sobre la pobreza que hay en esa pequeña región del mundo que a muchos aquí les cuesta ubicar.
“¿De dónde vienes?”, me dijo el barbero. “De Nicaragua”, respondí. Él, tratando de mostrarse familiar, comentó: “Ah… sí, aquí hay muchos sudamericanos. ¿También hace frío por allá, eh?”. Tuve que decirle que mi país estaba junto a Costa Rica y entonces se ubicó mejor, porque esta nación cuenta entre los destinos turísticos para los europeos.
A medida que se disipa el conflicto militar en Afganistán, los problemas de Centroamérica parecen volver al escenario internacional y la periodista Isabel Gemio presentó sus reportajes en Tele 5 como “una denuncia” de la pobreza que está matando a los niños en Nicaragua y otros países del istmo.
“Los cientos de personas que he visto no tienen cubiertas sus necesidades básicas”, afirmó con asombro y sugirió a la sociedad española que en Navidad “convendría que todos fuéramos más conscientes de que estas personas no tienen lo elemental”.
Son dos mundos distintos y aunque hay mucha cooperación para los países pobres, es difícil para los europeos diferenciar entre los problemas de Nicaragua, Ecuador, Marruecos o Senegal. La pobreza tercermundista tiene un rostro parecido, viéndola de lejos. Los matices que la diferencian en cada país se aprecian mejor adentro.
La solicitud de Gemio de pensar un poco en los que no tienen qué comer en Centroamérica, debería tener también una respuesta en Nicaragua, porque hemos sido un país con la mano casi siempre extendida hacia el exterior, esperando la moneda de la cooperación.
Está bien que nos ayuden, pero demostremos que nosotros también queremos ayudarnos, como ha sucedido cuando el país ha sido azotado por desastres naturales. Nicaragüenses pobres, acomodados y adinerados han aportado lo que han podido para asistir a los desvalidos. Pero no esperemos a que venga otro huracán o terremoto, porque la pobreza ya es una tragedia latente desde hace años y cada vez empeora.
El 22 de diciembre en Barcelona se reunirán artistas y famosos en la gala “Corazones solidarios”, para recaudar dinero que enviarán a los niños y familias pobres de Centroamérica.
Los taxis barceloneses se han sumado a las campañas pro centroamericanas y portan alcancías, invitando a los pasajeros a dar su aporte con letreros como éste: “Un gesto aquí, una sonrisa en Honduras”.
En este otro mundo es comprensible asustarse por la pobreza de Centroamérica, si tomamos en cuenta que cada español prevé gastar un promedio de 103 mil pesetas (550 dólares) sólo en regalos y placeres navideños, según estudios de la Unión de Consumidores (UCE).