- De los sentenciados, sólo uno está detenido y dos están prófugos
- Alcalde de Nindirí deslinda responsabilidades sobre vehículo a su nombre
Mercedes SequeiraCORRESPONSAL/[email protected]
El juez de Distrito del Crimen de este departamento, Octavio Rothschuh Andino, dictó auto de segura y formal prisión contra tres de los involucrados en el tráfico de 1,069 kilos de cocaína que estaba camuflada en 500 tablones de madera que eran transportados en un camión detectado en un retén de Acoyapa, Chontales, el 30 de noviembre pasado.
La madera con la droga fue cargada en San Carlos, Río San Juan, y era trasladada al puerto de El Rama, donde presuntamente sería enviada por barco a Miami, Estados Unidos.
Los procesados son Alberto René Martínez Villatoro, Felipe Vásquez y Germán Guerrero Gaitán, por ser supuestamente los principales coautores del delito internacional de tráfico de estupefacientes, psicotrópicos y otras sustancias controladas, en perjuicio del Estado de Nicaragua. El primero sigue prófugo, ya que se encuentra en Los Ángeles, California, y del segundo aún se desconoce su paradero.
Miguel Ángel Domínguez Guerrero, Eddy Omar Brenes y Vilma del Socorro Rodas Canales, conductor de la rastra, ayudante, y guardadora de las tablas de Caoba, respectivamente, fueron sobreseídos de manera definitiva del caso, mientras la señora Guadalupe Guerrero fue sobreseída provisionalmente.
ALCALDE DE NINDIRÍ DECLARA
En el expediente 555/001 del Juzgado de Distrito, el alcalde de Nindirí, José Alfonso Castillo Noguera, declaró que él le vendió al ciudadano Felipe Vásquez el vehículo marca Toyota Tercel, color verde placas 182-227, por nueve mil dólares, el cual fue mencionado en sus declaraciones por Miguel Ángel Domínguez Guerrero, conductor de la rastra, y su ayudante Eddy Omar Brenes, quienes señalaron que el día del traslado de la madera dicho automotor los siguió, supuestamente, porque eran los dueños de la madera que transportaban.
De acuerdo a esa investigación, el Juez de Distrito de Juigalpa ordenó la captura de Felipe Vásquez, por tener un vínculo directo entre la existencia del automotor, que según don José Alfonso Castillo fue adquirido por Vásquez, con quien sostuvo conversaciones tres veces, sobre la compra del vehículo.
Asimismo, aclaró el funcionario, que el Toyota Tercel lo vendió en 9 mil dólares y que no se podía extender la carta de venta por estar hipotecado, por lo que Vásquez pidió que saliera un recibo a nombre de Mauricio Torres Mendoza, supuesto amigo del procesado, concluyendo el trato el día quince de agosto del presente año.
La Policía de Juigalpa, explicó que la droga fue escondida con técnicas industriales de ebanistería, ya que había que ser demasiado acucioso para descubrir que los tablones tenían una delgada regla como tapa, pues a simple vista se observaba que el cargamento era de tablones.