La sequía provocó pérdidas cuantiosas en Nicaragua y Honduras.

Centroamérica entre la pobreza y los desastres

Panorama del 2001: terremotos, sequías, desnutrición y para remate conflictos limítrofes Isabel SánchezAFP SAN JOSE.- Centroamérica continuó durante el año 2001 hundida en la pobreza, que lejos de disminuir se agudizó por el descalabro de la actividad cafetalera y los embates de la naturaleza: terremotos, inundaciones y una inclemente sequía, que sumieron en el hambre […]

  • Panorama del 2001: terremotos, sequías, desnutrición y para remate conflictos limítrofes

Isabel SánchezAFP

SAN JOSE.- Centroamérica continuó durante el año 2001 hundida en la pobreza, que lejos de disminuir se agudizó por el descalabro de la actividad cafetalera y los embates de la naturaleza: terremotos, inundaciones y una inclemente sequía, que sumieron en el hambre y la desesperación a cientos de miles de personas.

TERREMOTOS

Dos violentos terremotos que en el término exacto de un mes barrieron con poblados enteros el 13 de enero y 13 de febrero en El Salvador, presagiaban desde ese momento otro año más de sufrimientos en esta empobrecida región de 34 millones de habitantes.

Escenas dramáticas de personas que buscaban a familiares debajo de los escombros, de mujeres y hombres, ancianos y niños que salían a las carreteras en busca de agua, o que presas del pánico dormían a la intemperie, fueron parte del horror que vivió El Salvador y del cual aún no se ha recuperado.

Los dos terremotos, de 7,6 y 6,1 grados en la escala de Richter, dejaron un total de 1.142 muertos, 1,3 millones de damnificados, más de 200.000 viviendas destruidas total o parcialmente, y pérdidas totales por más de 1.600 millones de dólares.

SEQUÍAS

A los devastadores sismos siguió una crítica situación de hambre provocada por una prolongada sequía que afectó a partir de mayo a toda Centroamérica, principalmente a Nicaragua, Honduras y Guatemala, tres de los países más pobres de América Latina, y donde en algunas zonas arrasó con el 100% de los cultivos de granos básicos.

La sequía se ensañó precisamente cuando Nicaragua y Honduras aún intentaban recuperarse de los efectos catastróficos del huracán Mitch, que a su paso por la región a fines de octubre de 1998 dejó cerca de 20.000 muertos y desaparecidos, y pérdidas por 6.500 millones de dólares.

“Es la situación más grave que ha vivido Centroamérica tras el huracán Mitch”, afirmó el director regional del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para América Latina, el peruano Francisco Roque.

Cerca de 1,4 millones de centroamericanos, principalmente campesinos, han padecido hambre en Centroamérica este año a consecuencia de la sequía y además —en el caso de El Salvador— por los terremotos, según los cálculos del organismo de las Naciones Unidas.

El PMA se declaró impotente para resolver la crisis de alimentos que aún afecta a Nicaragua, Honduras, Guatemala y El Salvador, pues de las 16.500 toneladas métricas de alimentos que solicitó a la comunidad internacional recibió 60%.

CAFÉ MÁS CARO

A los efectos de la sequía se sumó el desplome del café, uno de los pilares de las economías centroamericanas, pues cientos de haciendas cerraron y dejaron sin empleo a miles de pequeños agricultores.

Un interminable éxodo de campesinos hambrientos empezó a verse como nunca antes en las montañas y zonas cafetaleras del Pacífico y norte de Nicaragua, que para colmo de males sufrió también inundaciones en el Caribe a causa de temporales.

EXCESO DE AGUA

A mediados de octubre pasado, el huracán Iris devastó el sureste de Belice, especialmente en las ciudades costeras de Big Creek y Punta Gorda, arrasando 23 aldeas.

Al menos 36 muertos y desaparecidos dejó el huracán Michelle cuando pasó, como tormenta tropical, por Centroamérica, agravando la situación de aislamiento y marginación, sobre todo, de las comunidades del Caribe de Nicaragua y Honduras.

CONFLICTOS LIMÍTROFES

Además de los desastres naturales, Centroamérica se vio agitada este año por conflictos limítrofes, principalmente de Nicaragua con Honduras y Costa Rica, que estancaron el proceso de integración económica.

“La pobreza está incrustada en el mismo sistema de las estructuras sociales y políticas, que no colocan el ataque a la pobreza como punto central de sus políticas centroamericanas. Estamos convencidos de que esta lucha debe tener como base fundamental la integración centroamericana”, deploraron recientemente los obispos de la región tras un encuentro celebrado en Tegucigalpa.

¿Y DESPUÉS?

-El panorama social y económico para el próximo año en Centroamérica tampoco es nada alentador: la crisis en Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre sumió en la incertidumbre a la industria maquiladora y al turismo en el istmo, donde miles de empleos están en riesgo y varias empresas a punto de zozobrar.

-Tras sufrir guerras civiles en las décadas de los 70 y 80, el istmo continúa siendo castigado en tiempos de paz, con una enquistada situación de pobreza, una incontrolable ola de delincuencia y los caprichos de la naturaleza.  

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