AFP
BRASILIA.- Las restricciones impuestas por la Cámara de Representantes y la comisión de Finanzas del Senado de Estados Unidos a la Autoridad de Promoción Comercial (TPA por sus siglas en inglés, antes conocido como “fast track”), han puesto a las autoridades brasileñas en pie de guerra por las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Desde el presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, pasando por varios miembros de su gobierno, líderes de la oposición y hasta en la misma Cámara de Diputados, el clamor ha sido el mismo: no al ALCA si Estados Unidos no abre sus mercados, en particular el agrícola, donde mayores trabas sufren los productos brasileños.
Cardoso reiteró este viernes en la inauguración de una acería en Cubatao, Sao Paulo, que las futuras negociaciones del ALCA dependerán de la apertura de todos los mercados y del fin del proteccionismo.
“Tenemos confianza en nosotros mismos y sólo negociaremos lo que nos interese”, dijo el presidente antes de recordar que las negociaciones comerciales no deben confundirse con las de “soberanía”.
“La soberanía no se negocia, se ejerce”, remarcó ante los aplausos de los asistentes.
Tan contundente está siendo el ministro de Agricultura, Marcus Vinicius Pratini de Moraes, que este viernes reiteró que si hay restricciones a la agricultura “no habrá ALCA”.
“O se negocian los productos agrícolas o no se negocia nada con Estados Unidos”, dijo Pratini de Moraes, candidato a la Presidencia en las elecciones de octubre del próximo año.