El amor y yo

Dedicado a : Gustavo Ruiz Tú, Gustavo, el amor y yo, somos uno,como los ojos de una subconciencia divina;donde los dolores no existen y tan sólose refleja la alegría de la esencia del amor. Tú eres una fuente milagrosade inocentes cervatillos; en la que suenancon alegres melodías del rosal,eres mi blasón y mi fuente de […]

Dedicado a : Gustavo Ruiz

Tú, Gustavo, el amor y yo, somos uno,
como los ojos de una subconciencia divina;
donde los dolores no existen y tan sólo
se refleja la alegría de la esencia del amor.

Tú eres una fuente milagrosa
de inocentes cervatillos; en la que suenan
con alegres melodías del rosal,
eres mi blasón y mi fuente de inspiración.

Tus ojos son un par de racimos floridos,
con una mirada donde se refleja la dulzura
con un regazo que me consulta y abriga,
ya que le das vida a mi vida y haces gozar mi risueño
corazón.

En las noches sueño contigo
en el día pienso en ti
y sólo le pido al rey de cielo
que tu amor sea sólo para mí.

Mis versos los escribo con el fuego
de la más desesperada alegría; y
mi corazón se estremece un eterno esplendor,
esperando el momento para brindarte mi calor.

Y como transparente es la ley de la razón,
mi alma es una lámpara encendida con el fuego
de tu amor, y de todos mis anhelos el mejor
lo resumo en una simple petición:

“Guarda esta poesía como una flor maravillosa
meditación en donde se realza la belleza de tu amor”.

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