Jeffrey UlbrichAP
BRUSELAS.- Para los dirigentes de la Unión Europa que se reúnen aquí el viernes y el sábado, el futuro ha llegado: las decisiones que se adopten este fin de semana deberán conducir a la formación de una unión continental más grande y poderosa, con su propia fuerza militar y mayor influencia internacional.
Durante los pasados seis meses, los funcionarios han trabajado en la redacción de la llamada “Declaración de Laeken”, bautizada con el nombre del suburbio de Bruselas donde se realiza la cumbre.
La declaración deberá sentar las bases para el funcionamiento de una unión futura y ampliada, que abarcará 28 países.
Las cuestiones más espinosas se debatirán en reuniones posteriores y el texto definitivo será presentado ante una nueva cumbre que deberá realizarse antes del 2004.
Los dirigentes de los 15 miembros actuales de la UE desean también esclarecer sus eventuales desacuerdos en torno al acceso de la Unión a las actividades de planificación, comunicaciones, inteligencia y transporte de la Alianza Atlántica.
Grecia ha puesto en tela de juicio la conveniencia de brindar acceso a las fuerzas de defensa de la UE a los recursos de la OTAN si el acuerdo perjudica sus intereses nacionales.
Los participantes también deberán aprobar un paquete de medidas para ayudar a las agencias policiales nacionales en su lucha contra el terrorismo. Italia, que se oponía a una parte de esas medidas, retiró sus objeciones tras la presión de los demás países miembros.