En letra pequeña

Fabián [email protected]

CAPEAR EL BULTO

El futuro canciller, don Norman Caldera, dice que si bien es cierto están discutiendo qué tipo de vehículos tendrán los nuevos funcionarios, tampoco pueden asignarle a éstos carros “que los vayan a dejar a media calle”, como si lo que se les está pidiendo es que compren la flota de camionetas de acarreo del Mercado Oriental para el nuevo gabinete. “Es muy caro para Nicaragua que un ministro se quede por falta de transporte varado en algún lado, en vez de llegar a una reunión”, insiste. No sea exagerado, don Norman. No hace falta que un ministro o cualquier otro funcionario ande en una toyotona último modelo para “no quedarse en la calle”. Con ese comentario lo único que hace es rehuir el debate que hay sobre el uso de vehículos en el Estado, e ir preparando el terreno para salir con la nueva flota de camionetonas en el nuevo gobierno.

PRÁCTICAS CORRUPTAS

Lo que se está pidiendo, don Norman, es que en correspondencia con la austeridad que han prometido, no lleguen renovando flotas de vehículos como han hecho los gobiernos anteriores, por que eso sirve para tres prácticas corruptas: 1) el Estado paga vehículos más caros de los que se necesitan, 2) los vehículos anteriores se “venden” como chatarra a los funcionarios anteriores, y 3) finalmente, sirve para que algunos hagan negocios vendiendo vehículos por un lado, y ganando comisiones por el otro. Si estoy equivocado, ¿por qué creen que abundaron los Mitsubishi en este gobierno? ¿Y por qué Donald Spencer montó una distribuidora automotriz al inicio del gobierno y la desmontó al final?

AUSTERIDAD

De lo que estamos hablando, don Norman Caldera, es que en un gobierno que quiere ser austero —lo cual es aplaudible— los funcionarios no lleguen al servicio público a darse los lujos que no pudieron darse en los trabajos privados, donde, por demás, todos dicen que les iba muy bien. Somos miles los nicaragüenses que tenemos vehículos modestos que jamás nos dejan en la calle. No veo cómo don Esteban Duque Estrada, por poner un ejemplo, no pueda movilizarse de su casa a Hacienda en un carrito de doce o quince mil dólares. Pero no, ahí se les vio a él y a Byron Jerez en unas camionetonas que el propio Carlos Pellas envidiaba.

EL EJÉRCITO Y LA VIRGEN

Qué mal se ve el Ejército en funciones purisimeras. No le luce. Creo que “cada lora a su guanacaste”, y en ninguna parte de las funciones del Ejército he visto que le corresponda rezar La Purísima ni darle grados honoríficos a vírgenes. Y ojo: no es que esté en contra de que los soldados practiquen alguna religión. No. Lo que me parece extraño es que a este Ejército le esté dando de repente un arrebato religioso de tiempos muy, pero muy viejos. ¡Cuidado les sale la virgen!

PORNOGRAFÍA

Está bien que se quiera de alguna manera evitar que los menores consuman contenidos pornográficos. Lo que está mal es que se quiera hacer a través de leyes. El problema de poner una ley es que a quien le toque aplicarla le da poder para controlar ése y otros contenidos. El proyecto que proponen los liberales deja en manos del Ministerio de Gobernación la posibilidad de censurar lo que considere pornográfico o violento. Y eso, según el ministro, puede ser todo o nada. ¿El ministro actual no es aquel mismo que inició una cruzada personal contra una anciana enfermera norteamericana hasta sacarla del país? ¿Qué garantía de justicia hay en personajes como éste?  

Editorial
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