El despale devora los bosques de este país. En 50 años se perdió la mitad de los árboles que existían.

Más gente y menos recursos

Cada año desaparecen entre 50 y 150 mil hectáreas de bosques en el país. A ese ritmo el último árbol habrá caído dentro de 30 años, según Población y Medio Ambiente. Deforestación y contaminación provocan escasez de agua en Nueva Segovia, Matagalpa y Boaco Amalia Morales [email protected] Menos árboles, menos agua, menos recursos naturales. Más […]

  • Cada año desaparecen entre 50 y 150 mil hectáreas de bosques en el país. A ese ritmo el último árbol habrá caído dentro de 30 años, según Población y Medio Ambiente.
  • Deforestación y contaminación provocan escasez de agua en Nueva Segovia, Matagalpa y Boaco

Amalia Morales [email protected]

Menos árboles, menos agua, menos recursos naturales. Más gente, más enfermedades, más pobreza. Nicaragua es una resta de lo bueno y una suma de lo malo, según reflejan los últimos informes de Población y Medio Ambiente.

Hasta 1950 el 52 por ciento del territorio nicaragüense era bosque, es decir, unos 62 mil 576 kilómetros estaban cubiertos de árboles. Cinco décadas después sólo quedó la mitad.

Los árboles fueron tumbados a un ritmo de 59 mil hectáreas por año, según el informe del estado ambiental 2001. Aunque de acuerdo al de población, la cifra es mayor. Cada año se talan entre 100 mil y 150 hectáreas verdes.

BOSQUES SE VAN

La desaparición de los bosques trae consigo muchos trastornos, entre ellos, la erosión de suelos y la sequía de las fuentes de agua.

Por naturaleza, la población de Nicaragua dispone de más agua que países desarrollados como Estados Unidos, 37.4 metros cúbicos por año por persona contra 8.8 de los estadounidenses. Sin embargo, el vital líquido en este país no enfrenta las mejores condiciones.

AGUA SE CONTAMINA

En el departamento de Nueva Segovia, por ejemplo, al norte de Nicaragua, el despale en las cuencas de los ríos “ha terminado con la principal fuente de abastecimiento” de agua, establece el informe nacional de población.

La deforestación también causa estragos en las fuentes de la zona central y del Pacífico.

Pero el recurso agua tiene otro enemigo: la contaminación. En Matagalpa y Jinotega, muchos manantiales que se ocupan como vertidos de café dejaron de ser potables.

En Managua la contaminación arruinó el Lago Xolotlán —que recién entró a un proceso de saneamiento— y la Laguna de Tiscapa.

Pero es León el departamento que reporta mayores daños, “principalmente por las prácticas agrícolas y uso de plaguicidas”.

A las restricciones se suma la capacidad del servicio de agua potable, que provee del líquido a dos millones y medio de personas, es decir la mitad de la población del país.

AGUA VERSUS ENFERMEDADES

Se estima que dentro de nueve años la demanda del líquido aumentará en un 50 por ciento.

El acceso y la calidad del agua golpean las paredes sanitarias de la población.

La gente que carece del servicio de agua potable y alcantarillado se expone a enfermedades como la diarrea.

Los informes traen a colación que el 19 por ciento de los menores de seis años, unos 157 mil, “sufren de diarrea en un mes cualquiera”.

Otras enfermedades como la malaria y el dengue se reproducen en agua sucia y limpia.

Este año la incidencia del dengue se multiplicó. Dejó por lo menos 17 muertes y varios miles de enfermos. Además, influyó en el transcurso de los 12 meses, no sólo en la época lluviosa.

DESIGUALDADES

El informe de población recoge la desigualdad que reconoce la Organización Mundial de la Salud, OMS, en cuanto al acceso a los servicios.

“Mientras el 80 por ciento de las viviendas en Nicaragua que tienen servicio de electricidad, cuentan con conexión domiciliar de agua, y el 90 por ciento el servicio de recolección de basura, sólo un 19 por ciento de las viviendas que no tienen energía eléctrica acceden al servicio de agua domiciliar”, expone el documento.

En los lugares rurales donde no hay agua, la gente tiene que caminar para la búsqueda del vital líquido un promedio de 250 metros. Mientras que en el casco urbano la distancia a recorrer es una cuadra.

La OMS estima que en el campo, que es donde se concentra más de la mitad de la población, se hacen unos cuatro viajes al día, es decir, que se camina un kilómetro para conseguir agua.

MODERNIZAR LEYESY MEJORAR CONDICIONES DE VIDA

“No se puede combatir la pobreza si no se mejoran las condiciones de vida de la población”, dijo Jorge Chediek, representante a.i. del Fondo de Población de Naciones Unidas, FNUAP.

Chediek agregó que Nicaragua cuenta con suficientes estadísticas, pero hace falta un análisis de esa abundante información.

El ministro de Recursos Naturales y del Ambiente, Marena, Roberto Stadthagen, dijo que las prioridades económicas del país no se han orientado hacia el desarrollo sostenible ni a la preservación de los recursos naturales. Cuestionó que el énfasis del progreso se ha hecho en sectores sensibles de la sociedad, como salud y educación, con los cuales se liga la problemática ambiental.

Stadthagen confió en que el cuido de los recursos naturales dependerá mucho del movimiento municipal.

En cambio, Víctor Campos, director del Centro Humboldt, dijo que hace falta modernizar las leyes ambientales del país. “No existe una ley forestal, pero sí un reglamento que no se ampara en ninguna ley”.

Para Campos es urgente resolver el problema de la propiedad, porque por el orificio de esa aguja pasan una serie de conflictos como el de los territorios indígenas, cuya demarcación aún no se reconoce.  

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