Con la demanda ante La Haya y los conflictos, ¿quién gana y quién pierde?

Roberto Morales [email protected]

El conflicto fronterizo entre nicaragua y las hermanas Repúblicas centroamericanas y Colombia, por la gran mayoría conocido, parece continuar sin solución, otro gobierno pasa y no hizo nada por resolver el problema, al contrario, lo agudizó.

En el caso de Honduras, al ratificar el Tratado de Delimitación Marítima que suscribió con la República de Colombia comprometió nuestra soberanía territorial y lo mismo hizo Costa Rica, pero ¿qué ha hecho el gobierno de Nicaragua?, lo único que hemos visto es el establecimiento de barreras arancelarias ilegales a los productos que provienen de estos países y entorpecer las relaciones comerciales como “una forma de venganza”.

Es claro y evidente que se desconocen los conceptos sobre política exterior y relaciones internacionales en Nicaragua. Me pregunto, ¿es que no tenemos expertos en la materia que puedan asesorar a nuestros líderes o es el capricho ignorante de un mandatario el que se antepone al conocimiento técnico de los expertos? ¿Cuán lejano está el gobierno de conocer a conciencia estos conceptos y principios inherentes a la diplomacia y las relaciones y el derecho internacional?, ¿no cree usted?.

El Gobierno de Arnoldo Alemán, ¿qué solución propuso e implemento? Peor aún, ¿con qué economía podremos enfrentar los diferendos y las tácticas de Costa Rica destinando un millón de dólares para resolver el diferendo? ¿Cuáles fueron los lineamientos de la política exterior de la Cancillería, han existido éstos? ¿Se cumplen los objetivos publicados y promocionados en la página web de nuestra Cancillería? ¿Existe realmente un plan estratégico para zanjar de una vez por todas nuestros problemas fronterizos? En otras palabras, ¿la Cancillería intentó resolver definitivamente el problema o se trasladó, una vez más, el continuismo cómodo, al nuevo gobierno del ingeniero Bolaños?

Con el conflicto fronterizo, ¿quiénes se llenaron los bolsillos con los constantes viajes, conformación de Comisiones y, sobre todo, con la asignación de jugosos viáticos y demás beneficios?, ¿quiénes son los asesores de las Comisiones? ¿quiénes estuvieron detrás del paquete de dólares y quiénes fueron los más beneficiados, cuando el pueblo nicaragüense sigue siendo más pobre de lo que era? El gobierno mantuvo en puestos a personas incompetentes en el área de las relaciones internacionales, la diplomacia y el derecho internacional, de lo contrario, que muestren sus títulos profesionales para saber cuántos de ellos son verdaderos diplomáticos (con estudios en la materia). ¿Cuántos embajadores de carrera tenemos?. El colmo, existen diplomáticos nicaragüenses que solamente poseen estudios de secundaria. Es decir, nos representan nicaragüenses que carecen, no sólo de un título o estudios profesionales en la materia, sino de lo más básico un título académico profesional.

El colmo, con el posible retiro unilateral de Nicaragua del reconocimiento a la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia por el caso del Río San Juan, nos declaramos culpables. Esta inepta maniobra no impedirá que debamos acudir al tribunal si Costa Rica nos demanda. Esto perjudica la imagen internacional y debilita la posición jurídica de nuestro país. Un acto de esta naturaleza pone de manifiesto dos cosas, la primera: la ineptitud y falta de técnicos en la Cancillería o el capricho del mandatario. Este acto es perjudicial desde cualquier punto de vista, tanto político como jurídico. La historia lo ha demostrado, todo país que huye de la jurisdicción de un tribunal es porque sabe que va a perder, fue el caso del retiro del Perú ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos durante el gobierno del ex presidente Alberto Fujimori.

La posición de Nicaragua en todos los casos es sólida y muy firme por lo que podríamos defendernos ante cualquier tribunal. Sin embargo, nuestros dirigentes políticos no han estado lo suficientemente interesados en finiquitar de una vez por todas estos conflictos y los utilizan como pantalla para ocultar la corrupción, el nepotismo y otros.

El nuevo gobierno del ingeniero Bolaños, debe tomar en cuenta estos antecedentes y muchas cosas más que deben de cambiar en nuestra Cancillería. Los señores de Cancillería deberían saber que la diplomacia es una profesión de estudio y carrera, no se hace a un diplomático empírico, se requieren de estudios que muy pocos profesionales de nuestra Cancillería poseen. Inclusive, nuestros representantes en el exterior carecen de conocimientos, tanto en la diplomacia, las relaciones y el derecho internacional. Falta mucho por hacer, como convocar al personal calificado que pueda sacar adelante una estrategia que defina posiciones y obtengan un resultado positivo; por ello, se espera que el ingeniero Bolaños pueda enmendar estos errores y sacar adelante las relaciones internacionales de nuestra Nicaragua.

El autor es Jurista en Derecho Internacional.  

Editorial
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