Con golpe en la cabeza y el brazo izquierdo roto resultó María Cristina Sequeira, luego que le quitaran a su hija Martha Ulloa.

¿Quién le robó a su hija?

Wilder Pérez R. [email protected] La señora María Cristina Sequeira llegó bañada en sangre, destrozada, y con los nervios de punta ayer a la Estación Cinco de la Policía Nacional, porque hacía pocos minutos un grupo de pandilleros le habían dado una paliza mientras le robaban a su hija Matha Salvadora Ulloa, de siete años, en […]

Wilder Pérez R. [email protected]

La señora María Cristina Sequeira llegó bañada en sangre, destrozada, y con los nervios de punta ayer a la Estación Cinco de la Policía Nacional, porque hacía pocos minutos un grupo de pandilleros le habían dado una paliza mientras le robaban a su hija Matha Salvadora Ulloa, de siete años, en el barrio Augusto César Sandino.

Sequeira llegó conmovida a la jefatura, ubicada frente al Centro Comercial Managua, narrando su historia y a ratos contradiciéndose. Lo hizo debajo de un incesante grueso hilo de sangre que casi salía a borbollones de su cabeza y le cubría la mitad del rostro, su vestimenta estaba hecha harapos.

En su brazo izquierdo resaltaba una inflamación que confirmaba sus alaridos diciendo que le habían roto el hueso. Apenas podía caminar. Según la víctima, un grupo de jóvenes, presuntamente miembros de la pandilla de los “Come Muertos”, apareció repentinamente frente a ella y su hija cuando se dirigían de su casa hacia la parada de una ruta de transporte urbano que las llevaría a pasear a algún lugar que olvidó.

Sin mediar palabras, los antisociales la atacaron y le arrebataron a la niña, para darse a la fuga posteriormente. En un principio, Sequeira dijo desconocer a los presuntos pandilleros, pero luego reveló que se trataba de los antes mencionados. Luego dijo que había tenido una riña con alguien que los conocía, y que esa persona era el papá de la niña, Adolfo Ulloa, quien no vivía con ellas. Pero posteriormente negó la versión.

La víctima se quejó de no ser atendida por los oficiales de Policía, pero éstos decidieron enviarla al hospital más cercano para tomarle declaración a su regreso. Mientras tanto, no hubo comentarios oficiales al respecto, y la niña continuaba desaparecida.  

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