María Alejandra Prado Suárez
Federico nietzsche dijo que no es la fuerza sino la perseverancia de los altos sentimientos lo que hace a los hombres superiores
Por eso entiendo las lágrimas de mi abuelo, Guillermo Suárez Rivas, hombre honesto, agraviado por la injuria de la concejala Ana Julia Balladares, desgraciadamente, la honestidad y la honradez son virtudes excepcionales por las que se sufre en nuestro país.
Esto no quiere decir que yo no la comprenda también a la concejal Balladares. Entiendo perfectamente su actitud, comprendo que en ciertos momentos nuestras propias limitaciones nos descontrolen, entiendo que ante la impotencia que refleja la ignorancia debamos revestirnos de ofensas para expresar nuestras ideas, debamos recurrir a la injuria que nos protege de nuestra imagen en el espejo, de todo aquello que deseamos ocultar de nosotros mismos. Sin embargo, sería injusto culparla por ello, simplemente la naturaleza no provee a todos los seres humanos de la misma capacidad.
Como mujer deseo sinceramente que la notoriedad de Balladares en los medios no se limite a las ofensas que pueda dirigir en contra de una persona honesta, sino que nos permita conocer de acciones suyas que dignifiquen el cargo que ocupa y ayuden a abrir espacios para nuestro género.
En este sentido, le aconsejo que se acerque a personas cultas, inteligentes y con principios como el concejal Suárez Rivas, así podrá aprender muchas cosas que con seguridad le ayudarían a hacer de su trabajo una labor más productiva y probablemente de esta manera, pueda a los 75 años gozar de algo del respeto, el cariño y la admiración que mi abuelo ha recibido de diversos sectores de la sociedad nicaragüense (sin distingos de ninguna clase) en reiteradas ocasiones.
Ella debería recordar que no existe medio a través del cual la paz interior de un hombre honrado se pueda comprar.
Nuestra trayectoria en el tiempo es el juez más certero.
Le deseo suerte.