- Para empuñar el lápiz lo hizo sin contar con sus manos, y para asistir diariamente a la escuelita de la comunidad de Samulalí, llegaba a rastras, chapaleando lodo, pues tampoco posee los pies como todos los seres humanos. Pero terco e indeclinable se propuso estudiar y ahora lograr bachillerarse. Quienes tuvieron confianza en que cuando se quiere no hay impedimento físico que valga, le tendieron la mano
Maricely Linarte [email protected]
Pedro Pablo, a quien la vida le quitó el privilegio de tener sus manos y pies, y para quien eso no fue impedimento para estudiar hasta llegar a bachillerarse, es hijo de doña Juana Martha Rizo, una esteliana humilde que emigró con sus padres hasta Samulalí en busca de mejores condiciones de vida.
Reconoce que de sus dos hijos, Pedro Pablo resultó ser el más aplicado en sus estudios y soñador.
“Yo le he ayudado en lo que he podido. Vivimos en esta casa posando, porque es propiedad del que fue mi marido y dejé hace diez años. Hoy nos vive sacando, por eso digo que nosotros posamos aquí”, refiriéndose a la pequeña casa de ladrillos de barro y sin piso.
La afortunada madre dijo que a pesar de las limitantes económicas se siente orgullosa, porque su hijo se bachillerará, aun cuando tiene sus extremidades mutiladas de nacimiento.
“Si le consiguen una beca para estudiar en Managua yo estaría más feliz por él, porque es inteligente y merece salir adelante. Yo no podría ayudarle porque no tengo dinero. Vivimos de lo poco que sembramos en media manzana que alquilo”, narró la madre.
TALENTO E INTELIGENCIA
“Pedro Pablo es sinónimo de talento e inteligencia. A pesar de que carece de sus manos, Dios le concedió la gracia de muchos dones. Elabora trompos y los juega. Con sus compañeros de clases practica béisbol y monta caballos, y si lo invitan a una fiesta, también baila”, dijo su profesor de español y subdirector de la escuela, Luis Felipe Guillén.
“Él es muy inteligente, su promedio académico oscila entre el 85 y 90 por ciento. Es muy bueno. Me siento satisfecho como su profesor, es un logro que hemos alcanzado juntos”, manifestó.
Guillén dijo que Pedro Pablo es uno de los ocho jóvenes que se bachilleran este mes, y corresponden al primer grupo de egresados de estudios secundarios de la Escuela “Monseñor Julián Barni”. Este grupo también es el de los primeros bachilleres de escuelas rurales del departamento.
“El bachillerato será algo trascendental e histórico, Pedro Pablo es uno de los talentos que posee la escuela. Lo he visto llegar a clases en verano e invierno, arrastrándose en el lodo. Es un ejemplo para sus compañeros y la comunidad”, afirmó Guillén.
SACRIFICIO RECOMPENSADO
Promover y servir a la comunidad que lo vio nacer, es algo que siempre lleva presente en sus pensamientos el joven Pedro Pablo. Muestra de ello, fue la creación del proyecto cívico “Puente colgante peatonal del Paso Real de Samulalí”.
Este proyecto, elaborado por cuatro estudiantes, entre ellos Pedro Pablo, fue creado durante tres meses con tutoría de Luis Felipe Guillén, como uno de los trabajos finales de quinto año.
Obtuvieron el primer lugar a nivel nacional, después de haber ganado el primer lugar en el municipal y departamental, representando a Matagalpa en Managua, donde concursaron con los institutos de León, Estelí, Chinandega, Juigalpa, Granada, y otros.
El tutor del proyecto recordó que con mucho sacrificio lograron recaudar entre los estudiantes los 300 córdobas con los que financiaron la elaboración del proyecto y la maqueta del mismo, “valió la pena el sacrificio de los estudiantes. Con el primer lugar obtuvieron 24 mil córdobas”, finalizó Guillén, quien agregó que el concurso fue promovido por el Centro de Educación para la Democracia, auspiciado por Noruega.