¿Qué tan seguros son los condones?

Un capítulo reciente de la gustada serie juvenil “Friends” (“Amigos”) sembró la duda. ¿Qué tan seguros son los condones?, se preguntó alarmado Rosse, al enterarse de que Rachel estaba embarazada, pese a que habían utilizado preservativo. ¿Entonces? Los defensores del condón, como medio de prevención de embarazos y de enfermedades de transmisión sexual (ETS), aseguran […]

Un capítulo reciente de la gustada serie juvenil “Friends” (“Amigos”) sembró la duda. ¿Qué tan seguros son los condones?, se preguntó alarmado Rosse, al enterarse de que Rachel estaba embarazada, pese a que habían utilizado preservativo. ¿Entonces?

Los defensores del condón, como medio de prevención de embarazos y de enfermedades de transmisión sexual (ETS), aseguran que éste es en la actualidad el medio más seguro.

Incluso, productores y distribuidores se atreven a decir que tan sólo existe el 0.01% margen de posibilidad de que el semen traspase los poros del látex, por tanto, en la práctica garantiza un 100% de seguridad. Sin embargo, hay médicos especialistas que rechazan categóricamente esa tesis.

Antes de utilizar látex en la fabricación de los preservativos, de acuerdo a bibliografía consultada, se empleaba el intestino de cordero, sin embargo el tamaño de los poros de este material es más grande y por ende, permeable. Así que se optó por el material más seguro: el látex.

Los poros del látex, según información consultada en Internet, son tan pequeños que la posibilidad de ser traspasado es prácticamente nula. Y si existiera algún margen de error probablemente, refieren que sería porque no fue bien utilizado.

En el ojo de la controversia

Lo cierto es que el preservativo masculino ha estado en el ojo de la controversia científica a lo largo de su historia y, más aún, a raíz de la propagación de la mortal enfermedad del SIDA sobre todo entre los jóvenes.

Al respecto, se debate alrededor de que si los preservativos protegen del SIDA o no, basándose en que pese al tamaño microscópico de los poros del látex, el Virus del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (conocido como VIH), se cuela a través de los poros de ese elástico material.

No obstante, la Organización Panamericana de Mercadeo Social (PASMO, por su nombre en inglés) asegura que el uso correcto y consistente de los condones de látex durante las relaciones sexuales ayuda en gran manera a reducir el riesgo de contagiarse de alguna infección de transmisión sexual.

Según bibliografía de los fabricantes, estos preservativos son sumamente efectivos para proteger contra la infección del VIH, si se usan de manera sistemática, cada vez que se tienen relaciones sexuales. Aquí se incluyen las parejas serodiscordantes, es decir, cuando uno ya estaba infectado con el virus.

De acuerdo con PASMO, la fabricación de los condones tiene altos estándares de calidad, pues están regidos por la legislación norteamericana. Pero no sólo eso, sino que se realizan diversas pruebas para garantizar que el producto que circula en la calle sea realmente seguro. Para ello dice que los someten a pruebas científicas.

Una de estas pruebas es la de tensión, que se ejecuta hasta romperlo. De esta manera se están midiendo tres elementos del látex: la fuerza que se necesita para romperlo, cuánto puede estirarse sin que se rompa y la fuerza de tensión de ruptura.

También se realiza la prueba de aire, las cuales comenzaron a aplicarse en la década de los 70 y de alguna manera, algunos jocosos estudiantes utilizan sin darse cuenta: el condón se infla como una chimbomba. La diferencia está en que en los laboratorios se le inyecta aire hasta reventarlos para medir, no sólo la cantidad de aire que es capaz de soportar sin romperse, sino también el nivel de presión dentro de él, al momento en que se rompe.

A mediados de los 80 se dio a conocer que esta prueba se compara con el uso de un condón a la hora de sostener una relación sexual.

Fuertes críticas

Sin embargo, hay especialistas que dudan por completo de la efectividad y seguridad del condón. Uno de ellos es el doctor Rafael Cabrera Artola, especialista en Ginecología y Obstetricia, quien afirma que la irresponsabilidad está en hacer creer que es un 100% seguro.

“Esto es como jugar ‘gato’ y vas ganando, pero en una de esas perdés, ¿cuál va a ser ésa? Puede ser la primera o la veinte”, graficó.

De hecho, dice, las parejas conocidas como serodiscordantes (una está infectada con VIH y la otra no) que mantienen relaciones sexuales con condón, al cabo de cinco años, el 30% de los compañeros sanos resultan infectados.

“Aquí estamos hablando de algo de vida o muerte, es una falacia criminal asegurar que un usuario de preservativo está seguro en un 100%”, comentó. “Creo que la legislación debe ser cuidadosa en los controles de calidad de lo que se va a promocionar, no sé si eso choque con la libertad de expresión, pero creo que debe haber un límite para que no se divulgue una falsedad. La verdad es que puede retrasarte la enfermedad, pero impedírtela no”, aseveró.

Una de las principales evidencias que el especialista menciona a su favor es que los índices de casos de SIDA son cada vez mayores y a estas alturas los números enseñan que cada segundo, once personas se contagian de esta enfermedad. “¿Qué es lo que hemos visto en Nicaragua? La incidencia del SIDA sigue para arriba, las ETS siguen para arriba, el cáncer cérvico uterino se mantiene alto”, dijo.

Arguyó que en Nicaragua, quienes se están contagiando de SIDA son las personas cuyas edades oscilan entre 15 y 40 años. Esto sin contar que al menos unos 25 mil jóvenes andan por allí sin conocer siquiera que son seropositivos y en medio de este desconocimiento son capaces de transmitirlo.

Además, este especialista es un fiel creyente de que la forma en que actualmente se promueve el uso del condón, de alguna manera incita a la promiscuidad. A su juicio, si un joven anda un condón en la bolsa es más probable que comience a pensar en aprovechar una oportunidad para probarlo.

Recordó que el manual de uso del condón especifica que el producto debe estar a cierta temperatura, que no debe andar mucho tiempo en la bolsa, y que al aplicarse se revise que no quede ninguna burbujita de aire.

“¿Vos creés que un joven que está apurado, que está en un carro, detrás de una puerta o en un motel, va a estar así, tomando esas precauciones? Si empiezan a sacar las burbujitas no hicieron nada. En el manual ponen eso queriendo cerrar todas las puertas para que falle lo menos posible… Es un engaño”, dijo enfático.

El Dr. Cabrera aseveró que la solución más viable, barata, y hasta promovida por organismos internacionales, es la abstinencia sexual hasta que no se encuentre una pareja estable y luego de eso, la monogamia. Comentó que la abstinencia es tan importante que el gobierno de Estados Unidos aprobó una partida de 80 millones de dólares para promoverla.

Más conocido, pero…

El condón es el método anticonceptivo más conocido en Nicaragua, según los resultados del estudio titulado “La cultura sexual en Nicaragua”, publicado en 1998 por Sofía Montenegro, sin embargo, es menos utilizado que otros por parte de parejas con prácticas sexuales.

De 1,199 personas a las que se encuestó para saber qué métodos de planificación familiar conocían, el condón resultó con mayor registro, con 99,6 por ciento, seguido muy de cerca por las pastillas, que fueron reconocidas por el 97,8 por ciento.

Sin embargo, al preguntarle a las personas que reconocieron tener práctica sexual frecuente —total de 961 encuestados—el 56 por ciento dijo que prefería utilizar la píldora o pastilla. En cambio, el condón ocupó la segunda posición con 53.9 por ciento.

Al preguntarles cuál usaban en ese momento, 17,8 por ciento se inclinó por el condón; 14,8 por ciento por las pastillas o píldoras y; 14,2 por ciento por la esterilización femenina.

Protección de ETS

Al tomar en cuenta el factor edad, se logra determinar que quienes más están utilizando el condón son las personas comprendidas en el grupo de los 21 a los 29 años. En tanto, al tomarse en cuenta la escolaridad, los universitarios se llevan el primer lugar.

De 268 personas, 55,2 por ciento expresaron que utilizaban el condón a fin de protegerse de las enfermedades de transmisión sexual y 120, o sea el 44.8%, lo hacen para evitar embarazos.

“El poco uso del condón indica un preocupante nivel de exposición a los riesgos tanto de embarazos como de infecciones por SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual… la principal razón que esgrimían los informantes para no usar el condón era que tienden a romperse, son de mala calidad, o bien reducen las sensaciones placenteras”, concluye la investigación.

Historia curiosa

No hay certeza sobre la época en que empezó a utilizarse el preservativo masculino o “condón”, en la historia de la humanidad. En diversos materiales dispuestos en Internet, se asegura que su uso inicial se encuentra plasmado en los murales egipcios, sin embargo, no está muy claro el asunto.

Mientras tanto, algunos estudiosos consideran que los soldados romanos se protegían de las enfermedades venéreas cubriéndose con trozos de intestinos secos de cordero.

Aunque se dice que durante la Edad Media, como resultado de la caída del Imperio Romano, el uso del condón casi desaparece; supuestamente se ha determinado que durante los siglos XVI y XVIII se utilizó como medio de protección contra enfermedades sexuales y para prevenir embarazos respectivamente.

Un tratado que data de 1560, sobre la sífilis, refería que para evitar el contagio de la enfermedad otrora incurable, se recomendaba utilizar una funda de lino fino, bañada en una infusión de hierbas astringentes.

También se dice que se reinventó en el siglo XVII, pero esta vez se usó como envoltura una tira de tocino

Los condones fabricados con hule de látex aparecieron durante la década de los 30 del siglo XX; pero antes de esto se pasó por una vulcanización decimonónica de caucho.

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