Ciudadanos bien intencionados auxilian a la señora Ana Cecilia Tellería de Icaza, que resultó mal herida cuando el vehículo en que se movilizaba fue impactado por una camioneta doble cabina en la Carretera a Masaya.

Triple choque en la carretera hacia Masaya

Hay dos personas heridas, una golpeada, dos ilesos, y tres vehículos dañados Mario Sánchez P. [email protected] Alejandro Lacayo, hijo del general Oswaldo Lacayo, provocó al mediodía de ayer un violento accidente de tránsito que causó varios heridos, entre ellos una mujer grave, al desplazarse a alta velocidad sobre la Carretera a Masaya y chocar contra […]

  • Hay dos personas heridas, una golpeada, dos ilesos, y tres vehículos dañados

Mario Sánchez P. [email protected]

Alejandro Lacayo, hijo del general Oswaldo Lacayo, provocó al mediodía de ayer un violento accidente de tránsito que causó varios heridos, entre ellos una mujer grave, al desplazarse a alta velocidad sobre la Carretera a Masaya y chocar contra una camioneta Mitsubishi que empezaba a tomar la primera entrada de Las Colinas, en Managua.

La herida grave es la señora Ana Cecilia Tellería de Icaza, que resultó con golpes contundentes en diversas partes del cuerpo, contusiones en el cuello, e incapacidad para movilizarse.

Durante más de una hora Tellería Icaza permaneció tendida a un lado de la entrada de Las Colinas, en espera de que llegaran un médico y una ambulancia para que la trasladara a un hospital.

GOLPES Y HERIDAS

Con golpes leves resultaron su madre y el conductor de la camioneta gris Mitsubishi placas 215-475, Francisco Murillo Alvarado, que sufrió golpes en el cuerpo y una herida sangrante en el omoplato izquierdo.

Ilesos resultaron Luis Alberto Mendieta González, conductor de una tercera camioneta que resultó dañada en la colisión, así como Alejandro Lacayo, que conducía la camioneta Toyota gris doble cabina, placas 203-063, que sufrió abolladuras en la parte delantera y en la coraza del motor.

TESTIGO DE LUJO

Un joven que se dirigía a Managua en un vehículo interlocal, dijo que la camioneta del joven Lacayo aventajó a velocidad vertiginosa al vehículo en que él viajaba, y momentos después provocó el accidente al querer pasar como bala en el espacio que dejaba la camioneta Mutsubishi que se adentraba a Las Colinas.

El testigo, que no quiso identificarse, dijo que debido al exceso de velocidad, Lacayo habría calculado mal el tiempo y la velocidad de la Mitsubishi de la señora Tellería de Icaza que entraba a Las Colinas, y la chocó de forma contundente en la parte de la llanta trasera derecha, y como trompo la hizo girar sobre las llantas.

La Mitsubishi se detuvo y se volcó, quedando sobre su costado izquierdo al rebotar contra otra camioneta gris sencilla, de tina, placas 215-475 que esperaba el momento para entrar a la carretera y partir en dirección a Masaya.

BUEN SAMARITANO

Como la madre e hija gritaban desesperadas, atrapadas dentro del vehículo, el testigo se bajó del vehículo para rescatarlas, pero las puertas estaban enllavadas, por lo que metió la mano por una de las ventanillas averiadas, desenllavó y abrió la puerta delantera donde viajaba la madre de Ana Cecilia, y tomó las llaves.

De inmediato abrió la puerta trasera de la camioneta, porque Ana Cecilia fue lanzada hasta la parte trasera del vehículo, y la sacó. Como no podía ponerse de pie, la acostó sobre la grama que hay en un pequeño triangulo de la vía.

Posteriormente sacó a la madre de Tellería de Icaza que estaba sobre el conductor y trabada con el timón, y posteriormente ayudó a salir al chofer Murillo Alvarado.

VERSIÓN DE LACAYO

Alejandro Lacayo declaró que él se desplazaba a regular velocidad sobre el carril derecho procedente de Masaya.

Explicó que como en los dos carriles de su izquierda se desplazaban otros vehículos, no vio la camioneta de Tellería de Icaza que entraba a Las Colinas, y aunque frenó, no pudo evitar el choque.

Posteriormente explicó que unos 30 ó 40 metros antes de donde están incrustadas las grapas u ojos de gato en el pavimento, comenzó a frenar al ver que en la vía se cruzaba la camioneta 215-415, pero que le fue imposible evitar el encontronazo.

Sobre el pavimento había un frenazo de sólo unos cinco metros, que finalizaba tras las llantas de la Toyota de Lacayo.  

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