Martha Danelia [email protected]
De acuerdo con datos de la Asociación Nicaragüense de Productores y Exportadores de Productos No Tradicionales (Apenn), a partir de 1990 los productos no tradicionales inician su reactivación, al ser tomada esta actividad como prioridad en nuevo plan económico.
De conformidad con el Decreto número 37-91 publicado en La Gaceta, Diario Oficial, del 26 de agosto de 1991, se define el concepto “No Tradicionales” bajo criterios de eficiencia económica y social.
El espíritu del decreto era favorecer las exportaciones no tradicionales con el ánimo de generar proyectos específicos orientados hacia la exportación.
Una de las prioridades establecidas por Apenn es desarrollar la producción y exportación de no tradicionales.
No obstante, la institución cuenta con limitantes como es la escasa transformación tecnológica en el sector agrícola que ha provocado un estancamiento y poca diversificación de la producción.
Esto, sumado a la falta de una infraestructura adecuada y de un puerto en el Atlántico acentúa las dificultades de exportación, haciendo al país menos competitivo.
“La necesaria transformación tecnológica de la agricultura, la industria y los servicios requiere de inversiones capaces de diversificar nuestra producción y con ello, generar empleos estables con remuneraciones adecuadas. En pocas palabras, estamos hablando de mejorar la competitividad lo que exige mejorar la infraestructura del país, ampliar y diversificar la capacidad productiva y de exportación”, señala Apenn en la edición año 1, volumen 1 de su revista Exportando.
Para esta organización, la apertura externa y la reorientación de la economía bajo criterios de mercado, obliga a la elaboración de proyectos de coinversión que permita fomentar la inversión, la transferencia tecnológica y el desarrollo agroindustrial de Nicaragua.