Ricardo Maduro cierra su campaña. Los dos candidatos han prometido acabar con la ola de delincuencia que abate a este país con asesinatos, secuestros y guerras de pandillas que siembran el terror, principalmente en Tegucigalpa y San Pedro Sula.

Nacionalismo dominó campaña hondureña

A candidato opositor se le imputó el haber nacido en Panamá AFP TEGUCIGALPA.- Con ataques mutuos y las mismas promesas populistas de librar una guerra abierta contra la pobreza y la delincuencia, los partidos políticos de Honduras cerraron la campaña de cara a las elecciones generales del próximo domingo. Ante miles de seguidores —unos 50,000 […]

  • A candidato opositor se le imputó el haber nacido en Panamá

AFP

TEGUCIGALPA.- Con ataques mutuos y las mismas promesas populistas de librar una guerra abierta contra la pobreza y la delincuencia, los partidos políticos de Honduras cerraron la campaña de cara a las elecciones generales del próximo domingo.

Ante miles de seguidores —unos 50,000 según los organizadores— que se concentraron frente al Estadio Nacional de Tegucigalpa, el candidato del opositor Partido Nacional (PN, conservador), Ricardo Maduro, concluyó la noche del lunes su campaña, animado por la última encuesta de Cid-Gallup que lo sitúa diez puntos arriba del oficialista Rafael Pineda, del gobernante Partido Liberal (PL).

Un día antes, la tarde del domingo, Pineda, quien resta credibilidad a las encuestas, cerró su campaña con una masiva concentración en San Pedro Sula, la segunda ciudad de importancia en Honduras, ubicada 240 km al norte de Tegucigalpa.

Ambos prometieron, en sus discursos, gobernar en favor de los marginados en este país de 6.3 millones de habitantes, que figura entre los cuatro más pobres de América Latina, junto con Haití, Nicaragua y Bolivia.

“Sufrí con la sequía que golpeó a los campesinos, me conmoví con las inundaciones (… ). Construir un país nuevo es mi sueño, el sueño de un país con seguridad, con empleo, con justicia, donde la pobreza no sea la regla sino la excepción”, dijo Maduro desde la tribuna, en la que estuvo acompañado por sus tres hijas y sus nietos.

El candidato opositor, un empresario de 54 años, reprochó a su adversario haber hecho, según él, una campaña de “ataques, ofensas, agresividad e insultos”, y prometió renovar “el compromiso por la decencia y en contra de las falsas promesas”.

Por su parte, Pineda, profesor de 70 años y presidente del Congreso, prometió en su cierre de campaña convertir a “Honduras en una gran escuela” de la que él será “su director”, traer “justicia para todos” y estrechar “esos abismos insondables entre los que lo tienen todo y quienes no tienen lo indispensable para vivir”.

Exaltando el nacionalismo para atacar a su rival por no haber nacido en Honduras, el aspirante liberal dijo también estar seguro de que los hondureños lo están apoyando a él y no “al que no sabe si es de allá o de acá”.

El origen de Maduro, quien nació en Panamá de madre guatemalteca y padre panameño, fue el blanco de los ataques de la campaña de Pineda, quien se presenta en su propaganda como un “auténtico hondureño”.

Maduro logró proclamar su candidatura tras una crisis de 16 meses y luego de que el Congreso hizo una interpretación de la Constitución, señalando que el candidato del PN es hondureño de nacimiento por “derecho de sangre”, pues su abuela era hondureña.  

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