La nueva imagen del candidato sandinista, no pudo borrar de las mentes de un gran porcentaje del electorado, los desaciertos políticos que, durante su gobierno, Daniel Ortega cometió.

Desgaste “fulminó” a Daniel

De entre las ruinas aún humeantes de la maquinaria sandinista, emergen en forma de columnas de humo grandes interrogantes. ¿Por qué perdieron? ¿Qué hizo falta? ¿De quién es la culpa? Responderlas no será fácil, pero desde ya, sobresalen muchas hipótesis sobre las causas de la tercera derrota sandinista. Una de las más fuertes indica que, […]

  • De entre las ruinas aún humeantes de la maquinaria sandinista, emergen en forma de columnas de humo grandes interrogantes. ¿Por qué perdieron? ¿Qué hizo falta? ¿De quién es la culpa? Responderlas no será fácil, pero desde ya, sobresalen muchas hipótesis sobre las causas de la tercera derrota sandinista. Una de las más fuertes indica que, más allá de las influencias de presiones externas, lo que hundió al partido fue el excesivo peso negativo que, desde 1990, viene cargando consigo el máximo líder del FSLN, Daniel Ortega

José Adán Silva [email protected]

Es una respuesta compleja que va más allá de los factores que rodearon esta elección nacional. Requiere un estudio a fondo, con sustento científico, para explicar los hechos. Sin embargo, hay hipótesis que pueden indicar un poco las causas de la tercera derrota del FSLN, según el sociólogo Marcos Membreño, director de Investigación y Proyección Social de la Universidad Centroamericana y del Instituto de Encuestas y Sondeos de Opinión de esta misma Alma Mater.

Al FSLN y a Ortega se le percibió, la mayor parte del tiempo, como el partido favorito para ganar las pasadas elecciones. Los resultados de las encuestas así lo indicaban. Empresarios, comerciantes, intelectuales, políticos, y muchos sectores más, dieron como un hecho la victoria sandinista. No en balde la llamada Convergencia atrajo hacia sí a sectores políticos que históricamente habían sido adversarios del FSLN.

Según Membreño, las encuestas no se equivocaron. Él coordinó y formó parte del equipo de IDESO que realizó diversas encuestas, la última de ellas denominada “Elecciones y cultura política en Nicaragua”, donde se explica las características de un complejo y contradictorio electorado nicaragüense que a veces oculta sus verdaderas intenciones de voto.

Membreño descarta por completo el uso del término “güegüense” que se le ha aplicado al votante nicaragüense. Dice que esa imagen caricaturiza al electorado nicaragüense y es una concepción negativa de lo que es el comportamiento político del nicaragüense, ya que se le hace aparecer ante la comunidad internacional como no confiables y traicioneros.

El IDESO antes de las elecciones advirtió que había un sector del voto indeciso que mostraba inclinaciones al PLC, que a su vez tenía más chance para convencer a ese voto indeciso. “Pareciera que hay una cierta cultura política del electorado sandinista que nunca oculta su voto, hay un sector enorme que no dice por quién va votar, pero sólo espera la hora de las votaciones para ir a elegir candidatos”, explica para justificar los resultados de las encuestas con el resultado final de las votaciones.

LA HIPOTESIS

“Yo quisiera plantear una hipótesis que hay que investigar sobre la derrota de Ortega. Yo creo que el FSLN no perdió las elecciones ni por los pronunciamientos de la Embajada americana ni de la Administración de los Estados Unidos en contra del FSLN; ni que tampoco perdió por la homilía y los mensajes de los obispos. En todo caso esto más bien tuvo un efecto favorable al FSLN, ya que este tipo de presiones extranjeras más bien reavivan el sentimiento nacionalista del nicaragüense”, dice.

“A mí me parece que esta explicación del FSLN, que atribuye su fracaso a Estados Unidos y la Iglesia Católica, es una explicación que tiende a infravalorar la capacidad de análisis del electorado nicaragüense. Con estas explicaciones, al electorado lo hacen ver como una manada de borregos que sólo esperan una señal de alguien, para seguir a ciegas un camino. Por mucha influencia que ellos tengan, no son capaces de moldear la opinión de los nicaragüenses”, explica, para sentar su hipótesis de que Ortega y el FSLN perdieron porque hay un voto negativo que le es fiel, y que lo viene cargando desde 1990.

Según Marcos Membreño, las decisiones de la mayoría de los nicaragüenses no datan de los acontecimientos del 11 de septiembre de los Estados Unidos. “Es más bien una perspectiva histórica lo que hace que el FSLN vuelva a perder. Si no, revisemos los resultados de las elecciones del 90, 96 y 2001”.

Explica que en el 90 la ventaja que le sacó la UNO al FSLN fue 14.4 por ciento. En el 96 fue de 13.3 y actualmente es de 14.03, es decir, que la diferencia de votos del FSLN respecto a sus rivales ha sido un histórico 14 por ciento que sigue votando desfavorablemente a él. “Esta tendencia no está sujeta a lo que ocurra en estos escenarios y a las circunstancias que rodeen un proceso electoral”, explica.

PUDO MAS EL RECUERDO

Según el analista Marcos Membreño, la campaña de Daniel Ortega fue buena en el sentido de presentarlo como un hombre que predica la paz y acepta la democracia, pero al final pudo más el recuerdo del pasado.

“Yo creo que en estas elecciones hubo un voto antisandinista. El electorado nicaragüense es tremendamente polarizado, y eso obligó a quienes no tuvieron más opciones, a plegarse a la Convergencia, contra Alemán. El mensaje fue lo de menos, es complejo entender esto, pero tengo serias dudas de que la Convergencia va encontrar bastante obstáculo para mantenerse unida”.

“Y ya ves, con esa campaña del FSLN ellos lograron sumar y la gente votó más por ellos que en las elecciones anteriores. Esa es una señal de que la gente quiere un candidato demócrata. Esto le puede servir para que cambie su estilo de oposición”, agregó.

“Creo también que ayudó la campaña del PLC, técnicamente muy bien montada, fue costosa, pero parece que contó con gente muy capaz de separar la imagen de Bolaños de Alemán. También jugó un gran papel el respaldo del gran capital, el apoyo abierto y decidido de la familia Pellas fue un banderazo favorable a la figura de Bolaños”, dice.

LIDERAZGO CUESTIONADO

Según el experto, Ortega ha perdido por el desgaste político de más de más de 20 años de liderazgo cuestionado, tanto dentro del FSLN como fuera de él. “Yo creo que la persona del candidato sandinista es una figura que recuerda el pasado, la polarización, la escasez, la crisis económica, el escándalo de su hijastra, etcétera”

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