Inmigrantes nicas dan un compás de espera a Bolaños

Isabel Sánchez AFP SAN JOSÉ.- “Por la necesidad estoy aquí. Allá nos estamos muriendo de hambre y no hay trabajo. Añoro estar en mi patria, pero voy a esperar a ver si el nuevo gobierno cumple lo prometido”, dice Juan Baltodano, quien llegó a Costa Rica desde las montañas de La Dalia, norte de Nicaragua, […]

Isabel Sánchez AFP

SAN JOSÉ.- “Por la necesidad estoy aquí. Allá nos estamos muriendo de hambre y no hay trabajo. Añoro estar en mi patria, pero voy a esperar a ver si el nuevo gobierno cumple lo prometido”, dice Juan Baltodano, quien llegó a Costa Rica desde las montañas de La Dalia, norte de Nicaragua, donde la miseria desbordó en un interminable éxodo de campesinos hambrientos.

Mientras hacía fila en la Embajada de Managua en San José para gestionar un pasaporte provisional, Baltodano, agricultor nicaragüense de 30 años, compartía con otros compatriotas sus impresiones sobre el triunfo del empresario liberal Enrique Bolaños en la elección presidencial del domingo en Nicaragua.

En los barrios, parques y otros lugares donde suelen concentrarse los inmigrantes nicaragüenses, los resultados de las elecciones presidenciales y legislativas del domingo en Nicaragua son el tema exclusivo de conversación.

Baltodano, quien llegó a Costa Rica hace un mes sin documentos y en busca de trabajo, dejó en La Dalia a su mujer y a sus tres hijos, cuidando una pequeña parcela que lleva meses abandonada por falta de recursos para ponerla a producir.

De La Dalia, municipio del departamento de Matagalpa, ubicado 160 km al norte de Managua, cientos de campesinos desesperados han salido a las ciudades o incluso, como Baltodano, fuera del país, luego de que cerraron las haciendas por el descalabro de la actividad cafetalera ante la crisis internacional del grano.

Uno de las principales promesas de campaña de Bolaños ha sido la generación de empleos y la reactivación de la economía con la atracción de inversiones, en un país donde el 70% de sus 4,8 millones de habitantes vive en la pobreza y el 53% de la fuerza laboral está desocupada o subempleada.

“Nosotros lo que pedimos es paz, libertad y empleo. De aquí a un año vamos a ver si Bolaños cumple con crear trabajos, y si es así nos regresamos, por ahora no se puede decir nada, hay que dejarlo actuar”, declaró a la AFP Corina Oporta, de 34 años, quien vive en Costa Rica desde hace diez años con sus siete hijos y su esposo, un obrero de la construcción.

Formada también en la fila junto a Baltodano para “arreglar los papeles” en la embajada, Oporta dijo estar satisfecha con la victoria de Bolaños porque temía a un eventual triunfo de Ortega.

En La Carpio, un barrio marginal de la periferia oeste de San José, principalmente habitado por nicaragüenses, se siguió también con gran expectativa las elecciones en Nicaragua.

Debido a la fuerte migración de nicaragüenses que buscan trabajo en Costa Rica, la campaña electoral de Nicaragua fue seguida paso a paso en este país.

“Las elecciones en Nicaragua son casi un problema de política doméstica”, comentó el analista costarricense Luis Guillermo Solís al comentar los resultados.  

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