Edgard Tijerino M. [email protected]
Hace rato todo terminó, pero la emoción continúa reteniéndonos tan vigorosamente, como si pretendiera mantenernos atrapados por siempre, resistiendo a desvanecerse.
Ahí están algunas imágenes que Rodin, aquel extraordinario escultor francés, hubiera aprovechado, como las de Curt Schilling y Randy Johnson.
Revisando el video, Bob Brenly, el manager de Arizona nos parece Arthur Wellington el General británico ganador de la batalla de Waterloo, en tanto Joe Torre es una aproximación de Napoleón, saliendo derrotado, no por culpa de la falta de astucia y decisión de Grouchy, sino por un relevo desafortunado del supuestamente infalible Mariano Rivera.
Una gran serie, sin duda alguna, vista desde cualquier butaca y con cualquier uniforme… Randy Johnson se convirtió en el primer ganador de tres juegos desde Mickey Lolich de los Tigres en 1968, es decir, 33 años después. Lució imbateable, mortífero… Curt Schilling fue un gigante sacado de la mitología con tres trabajos de profundidad, consistencia y dominio exuberantes. Desde Jack Morris en 1991, ningún pitcher abría tres juegos en un Clásico.
Los Yanquis arrebataron dos juegos a última hora, cuando ya todo parecía consumado, perdiendo por dos carreras, un hombre circulando y un out pendiente. Nunca olvidaremos los jonrones salvadores de Tino Martínez y Scott Brosius, y por supuesto el conectado por Derek Jeter y el hit de Alfonso Soriano.
Roger Clemens ofreció dos grandes faenas y Rivera dos remates impresionantes continuando una gran racha… No hubo jonrón como el de Mazeroski, pero los hits de Tony Womack y Luis González para concretar un último asalto, en esta ocasión a los Yanquis, aseguraron el primer banderín para Arizona.
Agreguen la atrapada de Spencer salvadora del tercer juego, y la de Soriano, y también errores dramáticos como el de Justice en el segundo juego, y el de Rivera en el séptimo… Y batazos como los jonrones de González y Matt Williams frente a Pettitte… Y si era necesario una paliza, la propinó Arizona en el sexto juego 15 por 2.
¡Qué grandioso fue juntar todo eso!
Pero ¿Qué hay de la Serie Mundial de 1991 entre dos equipos que emergieron desde el último lugar en sus respectivas divisiones como Atlanta y Minesota?… Ganó Minesota en 7 juegos, con Jack Morris blanqueando por 1-0 a los Bravos en 10 innings, apoyándose en el hit de Gene Larkin.
Cuatro juegos fueron decididos en el último lanzamiento, por tres en esta del 2001… Cinco juegos registraron diferencia de sólo una carrera por cuatro en esta ocasión… Cinco juegos se resolvieron en el último turno al bate… Fue la primera serie en tener un séptimo duelo que se mantiene cero-cero por 9 entradas… Apenas la segunda con un juego decisivo que termina 1-0… Batazos como el jonrón de Puckett, pitcheos como los realizados por Morris y Smoltz, y un duelo de cerebros entre Tom Kelly y Bobby Cox, sorprendentes ganadores de 95 y 94 juegos en la temporada regular… ¡Que Serie amigos!… De alarido al revés y al derecho.
OTROS CASOS
¿Y qué decir de la Serie de 1972 con Oakland derrotando en 7 juegos a los Rojos?… Seis juegos se decidieron por una carrera y Gene Tenace robándose el show disfrazado de Reggie Jackson, el gran ausente por lesión.
¿Y la del 75 con Cincinnati superando a Boston?… Recuerden que cinco juegos fueron decididos por una carrera… Que impresionante lució Luis Tiant tratando de borrar la maldición de Boston, aunque finalmente no pudo… Aquel jonrón de Bernie Carbo como emergente y el de Carlton Fisk contra el poste del left fielder, ganador del sexto juego… Y el hit de Joe Morgan con dos outs en el último inning del séptimo juego.
Está la Serie de 1924 con los Senadores derrotando a los Gigantes… Los juegos uno y siete se fueron a extra-inning y Walter Johnson relevando, y no podemos obviar por supuesto la Serie del 60 con el jonrón mata-yanquis de Bill Mazeroski y resonante triunfo de los Piratas con Clemente.