Edgard Tijerino M. [email protected]
Cuando usted se llama Mark McGwire y le quitan dos veces el bate para entregárselo a alguien discretamente conocido como Craig Paquette, o inadvertido como Kerry Robinson, es que la tierra está girando al revés, o peor aún, que sus portentosas facultades se han desvanecido.
La pregunta es: ¿Qué hacer en un momento tan dramático como ese mientras somete a revisión su futuro?
Con aquella impresionante combinación de furia y poder, “amputada”, el por largo tiempo temido “Big Mac”, la está pensando, y difícilmente nos sorprendería si decide informar su retiro.
Es más, parece un buen momento, pese a lo frustrante que es verlo quedarse corto en su intento de llegar a los 600 jonrones… ¡Diablos! ¡Malditas lesiones!… Él pudo haber sido el primer bateador de 800 vuela-cercas en la historia del béisbol.
Después de “monstruosas” temporadas de 52, 58, 70 y 65 jonrones, McGwire afectado severamente en una de sus rodillas y batallando con su espalda adolorida, fue reducido a sólo 236 turnos en el 2000, pero tuvo aliento para 32 jonrones, cifra muy llamativa en lo referente a frecuencia.
El primero de octubre, McGwire cumplió 38 años mientras terminaba de atravesar una campaña de gatos negros y muñecos con alfileres en este 2001, durante la cual, conectó 29 jonrones en 299 turnos y su promedio de bateo se hundió hasta .187, con 118 ponches.
“Estoy frito… me siento avergonzado por esas cifras”, dijo McGwire con esa honestidad que siempre lo ha caracterizado, y dejó abierta la posibilidad de no tomar otro turno al bate.
“No creo que regrese… Hasta que no sea oficial, puede cambiar de intención, pero me parece que no lo volveremos a ver batear. Ha sido un bateador de poder grandioso. Muy importante para los Cardenales y para la fanaticada de San Luis”, dijo el manager Tony LaRussa.
McGwire retuvo sin firmar, contratos de 14 y 16 millones de dólares por las temporadas del 2002 y 2003… El prospecto que en 1987 saltó encima de la posibilidad de conectar 50 jonrones como debutante, para estar a la orilla de su esposa en el nacimiento de su primer hijo, vio recortarse varias campañas por una serie de problemas musculares que lo atacaron consistente e implacablemente.
McGwire estaría saliendo del escenario junto con otras dos leyendas, Tony Gwynn y Cal Ripken… Es decir, que los tres estarían entrando a Cooperstown, a galope tendido, en el 2007.
MISTER IMPACTO
Después de agregar 29 jonrones en este 2001, “Big Mac” acumula 583 jonrones. En la Serie divisional, fue limitado a un hit en 11 turnos con 6 ponches. En 1998 estableció la marca de 70 jonrones que Barry Bonds tumbó este año moviendo la cifra a 73.
Tiene el récord de más jonrones para un novato con 49, y en dos ocasiones impulsó 147 carreras, jugando para los Cardenales.
El 31 de julio de 1997 fue adquirido por los Cardenales de los Atléticos de Oakland, y en 51 juegos conectó 24 jonrones y produjo 42 carreras.