Esos no son los Yanquis

Edgard Rodríguez C. [email protected] La simpatía es un lente que aumenta las virtudes y esconde los defectos, pero objetivamente esos de anoche no son los Yanquis que hemos conocido. Después de cuatro entradas, era difícil identificar al equipo que defendía el título y al que intenta capturarlo en apenas su cuarto año de existencia. El […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

La simpatía es un lente que aumenta las virtudes y esconde los defectos, pero objetivamente esos de anoche no son los Yanquis que hemos conocido.

Después de cuatro entradas, era difícil identificar al equipo que defendía el título y al que intenta capturarlo en apenas su cuarto año de existencia.

El equipo acostumbrado a humillar a sus rivales, mientras los devasta con una frialdad que llegó a impresionar incluso hasta a sus más acerbos críticos, anoche fue sacudido con violencia, mientras Mike Mussina se hundía y la defensa contribuyó a apurar su salida.

Y mientras eso ocurría, Curt Schilling prolongaba su espectacular desempeño a través de todo el año con la réplica de Luis González y sobre todo de Craig Counsell, quien acostumbra pasar oculto durante la temporada, sólo para hacerse sentir en octubre.

¿Qué fue lo más dañino?.. Difícilmente puede rescatarse algo positivo de entre los escombros de una paliza como la de anoche. Los Diamondbacks fueron más desde todos los ángulos. Atacaron, lanzaron y defendieron sin fallas, mientras los Yanquis hacían lo contrario.

Los dejaron en apenas tres hits… ¿Sabe usted cuándo fue la última vez que ocurrió eso?.. Fue en 1963, cuando Don Drysdale, de los Dodgers, los blanqueó 1-0, con faena precisamente de 3 hits. Y desde aquel momento, ha llovido bastante, pero anoche Arizona lo hizo.

La defensa neoyorquina se vino a pique y cedió cinco carreras sucias. Eso no sucedía desde que Oakland las permitió en 1973 ante los Mets. Las fallas de Scott Brosius y David Justice, fueron fatales para Mussina, pero realmente él tampoco mostró alguna firmeza.

La salida de Mussina después de tres entradas, fue la más corta para un abridor de los Yanquis desde Kenny Rogers en 1996 ante Atlanta, cuando aguantó apenas 2 innings en el cuarto juego de la Serie Mundial.

Los equipos que han ganado el primer juego del clásico, se han impuesto en la serie en el 59 por cierto de las veces. Así que la victoria de Arizona tiene significado. Pero no hay que olvidar que en 1996, los Yanquis voltearon una desventaja 0-2 ante los Bravos.

Y esto es a ganar cuatro.  

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