Votemos nulo en la cuarta boleta

Eduardo Enrí[email protected]

Es con la cuarta boleta que elegiremos a los diputados al Parlamento Centroamericano (Parlacen), son 20 por Nicaragua, y si usted no sabe qué es lo que hacen estas personas en Ciudad Guatemala, sede de ese foro, no se preocupe, pues no está solo. Estoy seguro de que el 99.9 por ciento de los nicaragüenses tampoco sabe.

Nuestros primeros 20 flamantes diputados parlacénicos fueron electos en 1996. Son nueve liberales, ocho sandinistas, un conservador, otro del Proyecto Nacional y otro de Camino Cristiano. Desde enero de 1997 están recibiendo un salario mensual de 1,200 dólares, y 2,600 dólares en concepto de viáticos.

Los 120 diputados del Parlacen fueron noticia hace un par de meses porque, como ya están llegando al final de su período, se autoasignaron 4,000 dólares por cabeza, en concepto de “bono de retiro”.

Esa decisión del Parlacen sí es “vinculante”, no así el resto de las resoluciones que toma este foro que sólo tienen carácter de “propuesta” que hasta el momento no se han tomado en cuenta. Nada de lo que esos señores y señoras deciden allá se implementa en nuestros países.

Pero bueno, aunque no fueran vinculantes, ¿qué es lo que esta gente hace? El Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano dice en su Capítulo 1, artículo 1 que “Es un órgano de planteamiento, análisis y recomendación sobre asuntos políticos, económicos, sociales y culturales de interés común con el fin de lograr la convivencia pacífica dentro de un marco de seguridad y bienestar social… (y todavía siguen varias líneas más).

Al leer eso me di cuenta de que yo bien podría decir que asisto a una asamblea del Parlacen cada vez que me reúno con mis amigos a tomar unos tragos, con la diferencia de que a ellos les pagan por eso, y ellos —espero— no toman tragos durante la discusión.

O sea, que en buen nica, lo que tienen estos honorables diputados en sus reuniones de Guatemala no son más que “pláticas de preso”.

Los defensores de ese “modus vivendi” reaccionarán airados, probablemente incrédulos ante este “ataque a la integración centroamericana”. Ya los puedo imaginar. Ellos argumentan que el Parlacen es necesario para seguir los pasos de la integración exitosa, y para eso señalan hacia Europa, donde el Parlamento Europeo sí funciona.

Pero la realidad es que allá funcionó la integración porque se hizo al revés que aquí. Primero existió la voluntad de integrarse, luego los países comenzaron a crear los vínculos, y por último las instituciones que los regularían. Aquí se comenzó por las instituciones, y claro, no tienen qué regular.

Pero eso no sería problema si nos sobrara el dinero. O si esto fuera uno de esos proyectos que impulsan los países ricos en nuestros países pobres, y los gastos —todos o casi todos— corrieran por cuenta de ellos, pero es un problema porque Nicaragua, junto al resto de países de Centroamérica, tiene que poner dinero: córdobas constantes y sonantes.

Desde 1997 estamos poniendo dinero. Revisé los presupuestos de los últimos años y para allá se han ido unos 120 millones de córdobas en total.

Son 120 millones de córdobas que se han esfumado en propuestas “no vinculantes”. Indudablemente que ese dinero se habría usado mucho mejor en Nicaragua. Por ejemplo, el Ministerio de Educación construyó con financiamiento del Japón unas escuelitas rurales que costaron un promedio de 16 mil dólares cada una, o sea, unos 216,000 córdobas al cambio de 13.50.

Tomemos el proyecto de Presupuesto que propone entregar 26 millones de córdobas al Parlacen el próximo año, con eso se podrían construir 120 escuelas. Casi una por municipio. Ese mismo Presupuesto se podría usar en los años siguientes para mantenerlas operando. ¿No es ese un mejor uso para nuestros escuálidos fondos, que mantener a 20 personas en Guatemala?

Por eso es que estoy aprovechando las elecciones del 4 de noviembre para hacer un llamado a que anulemos la cuarta boleta, escribamos sobre ella, bien clarito: No queremos seguir botando nuestro dinero.

En el Presupuesto hay muchos gastos superfluos que se deben ir eliminando. Comencemos por el más absurdo e inútil de todos.

El autor es periodista  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí